Jeff Bezos volará a la frontera del espacio el próximo martes 20 de julio, siguiendo la proeza privada de Richard Branson y apostando a superarlo en altura suborbital.

Jeff Bezos. Blue Origin.

Aunque es más arriesgado que muchas otras cosas que podría hacer el magnate más rico del mundo, el primer vuelo con tripulación de su cohete New Shepard será tan peligroso como la mayoría de los otros lanzamientos de vuelos espaciales.

Bezos, el ex director ejecutivo de Amazon, participará en un viaje de 11 minutos junto con otros tres miembros de la tripulación el 20 de julio, un evento que coincidirá con el 52 aniversario del alunizaje del Apolo 11, como informamos anteriormente. La cápsula New Shepard, que funciona de forma autónoma y puede albergar hasta seis pasajeros, se elevará desde una plataforma de lanzamiento del oeste de Texas a una altura de 100 kilómetros (62 millas), a menudo considerada como el límite del espacio.

«Los vuelos espaciales son un negocio intrínsecamente riesgoso. Los principales factores que afectan ese riesgo incluyen el nivel de experiencia de la empresa de lanzamiento, la cantidad de lanzamientos que ha realizado un vehículo en particular y el tipo de motor cohete utilizado», explicó Joseph Fragola, CEO de Asti Group LLC y un ingeniero de sistemas independiente que ha calculado riesgos para la NASA durante décadas.

Blue Origin, la compañía aeroespacial de Bezos, ha volado en New Shepard 15 veces durante pruebas sin tripulación, con solo una falla parcial durante la cual la cápsula de pasajeros aterrizó de manera segura pero el cohete propulsor se estrelló.

«Eso es algo tremendamente positivo», dijo Fragola, refiriéndose a la exitosa trayectoria.

Crédito: Blue Origin.

«A los niveles de confianza de Blue Origin se suma el hecho de que New Shepard hará solo una breve excursión, no entrará en órbita, y usará un solo motor relativamente simple», añadió Blake Putney, ingeniero eléctrico que también ha trabajado en análisis de riesgo para vehículos de la NASA.

El motor BE-3 (Blue Origin-3) de New Shepard genera alrededor de 110.000 libras (50.000 kg) de empuje cuando despega, según la compañía. Eso es mucho menos que algo como los propulsores del transbordador espacial de la NASA, que generaban un empuje combinado de 1,2 millones de libras (544.000 kg) en la plataforma de lanzamiento.

Gran parte del riesgo en los vuelos espaciales depende de «qué tan poderoso y complejo sea su motor, y cuánto tiempo tenga para fallar», dijo Putney. Los motores de la lanzadera eran bestias complicadas que disparaban durante mucho tiempo para llevar a sus tripulaciones a la órbita, lo que significa un mayor riesgo que algo salga mal durante el ascenso.

Después del desastre del Challenger de 1986, Fragola calculó que la flota altamente compleja de transbordadores espaciales debería sufrir una falla en alrededor de 1 de cada 120 lanzamientos, una cifra que resultó ser bastante precisa dado que el programa voló 135 misiones durante 30 años y sufrió dos tragedias durante ese tiempo (el transbordador espacial Challenger se desintegró a solo 73 segundos de vuelo, matando a los siete miembros de la tripulación a bordo).

Pero ambos expertos estuvieron de acuerdo en que la mayoría de los vehículos de lanzamiento con cierto uso —es decir, aquellos que han volado varias veces—, tienen equipos de ingeniería que han resuelto con el tiempo los errores, y deberían tener una tasa de fallas de aproximadamente 1 de cada 1000 vuelos. Si bien eso podría estar bien para los astronautas que asumen riesgos, la persona promedio podría resistirse a tales probabilidades.

«Comparado con los aviones, es ridículamente terrible», dijo Fragola. «Un avión estadounidense ahora tiene una probabilidad de desastre entre 1 en 100 millones y 1 en mil millones».

Al observar la experiencia de Blue Origin hasta ahora, Fragola estimó que las probabilidades de que algo salga mal con el cohete «estarían entre 1 en 100 y 1 en 500, con una mejor estimación de 1 en 200».

Sin embargo, debido a que la cápsula de la tripulación de New Shepard se encuentra lejos de su motor y tiene la oportunidad de separarse y escapar en caso de catástrofe, aumentaría su estimación de la seguridad real para la tripulación. Según sistemas comparables, un procedimiento de aborto como este tiende a tener una tasa de éxito de alrededor del 80 %, por lo que las posibilidades de que Bezos y sus compañeros de viaje no sobrevivan a su viaje deberían ser de alrededor de 1 en 1000 —casi las mismas que cualquier otro astronauta en un lanzamiento—.

 

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Para poner eso en perspectiva, este es aproximadamente el mismo riesgo que el estadounidense promedio tiene de morir ahogado durante su vida, según el Consejo Nacional de Seguridad.

Putney no estaba dispuesto a dar cifras concretas sobre la tasa de éxito, pero agregó que otro gran factor de riesgo es el sistema de paracaídas en el vehículo de pasajeros que será responsable de llevar a la tripulación de manera segura al suelo. «Si los vientos soplan con fuerza y ​​se cruzan, la [cápsula] podría caer», señaló.

Dado el corto tiempo de vuelo de New Shepard, los operadores podrán predecir el clima con una precisión bastante alta, por lo que Putney dijo que deberían saber cuándo despegar para garantizar mejor la seguridad de la tripulación. Imaginó que Bezos probablemente estaba asumiendo el mismo orden de riesgo que el temerario austriaco Felix Baumgartner durante su paracaidismo récord de 2012 desde una altitud de 120.000 pies (36.576 metros).

LA TRIPULACIÓN — Acompañando a Bezos están Oliver Daemen, de 18 años, quien reemplaza al ganador anónimo de una subasta que ofertó $ 28 millones por un boleto; la pionera del programa aeroespacial «Mercury 13», de 82 años, Wally Funk; y el hermano de Bezos, Mark Bezos. Crédito: Crédito: Blue Origin.

Fragola comparó la era actual de los vuelos espaciales tripulados con las expediciones de aviones de pasajeros de la década de 1930. Hasta que entró en servicio el avión Douglas DC-3, la industria de las aerolíneas estaba experimentando fallas más o menos comparables a los mejores cohetes de la actualidad, dijo, y sin embargo, la gente todavía volaba en aviones.

«Yo diría que estamos entrando en la era DC-3 con naves espaciales», agregó. «Aún no estamos allí, pero estamos entrando en eso».

Entonces, ¿el propio Fragola tiraría los dados y se uniría a Bezos si pudiera? «¡Absolutamente! Mañana mismo», dijo. Aunque agregó, claro, que alguien debería pagárselo. Un boleto para el New Shepard de Blue Origin tendrá para el público un costo aproximado de entre 200.000 y 300.000 dólares (un costo, claro, que irá disminuyendo con el paso de los años).

Fuente: Live Science. Edición: MP.

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 2 comentarios
Comentarios
Jul 18, 2021
23:51
#1 HORACIO:

HAY TANTO PARA HACER EN ESTE PLANETA… Uffffff……BUENO CADA UNO CON SU MAMBO…..

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Jul 19, 2021
13:18
#2 HORACIO:

el cielo esta nublado como para llover…..solo falta la perra Lassie en el medio para una produccion….se levaron equipo de estudio de iluminacion ,soft ,sombrillas ,luz de despegue etc…y el fotografo les grita SMILE…..que natural no.???

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