¿Qué pasaría si los microbios fueran capaces de flotar libremente en la vastedad del espacio, como polen en el viento, plantando las semillas de la vida en mundos cercanos? ¿Acaso pudo comenzar así la vida en la Tierra? ¿Es posible tal viaje? Un experimento en la Estación Espacial Internacional (EEI) acaba de arrojar nueva luz sobre estas cuestiones.

Panspermia.

La nueva investigación, parte de la misión astrobiológica Tanpopo —lo que significa ‘diente de león’ en japonés—, demostró que un género de bacterias llamadas Deinococcus son capaces de sobrevivir tres años en el vacío del espacio —resistiendo la microgravedad, la intensa radiación ultravioleta y temperaturas extremas—.

Esta bacteria, que mide solo entre 1,5 y 3,5 nanómetros de diámetro, fue hallada en los años 1950 durante un experimento de esterilización de alimentos por medio de la radiación. La acción de la tenaz bacteria hizo que la carne se pudriera incluso después de haber sido sometida a una alta dosis de rayos gamma que mató a todos los demás microorganismos. De hecho, puede sobrevivir a una dosis de 5.000 grays, mientras que para un humano una dosis mortal equivale a tan solo 5 grays.

Y ahora, tras el éxito del experimento llevado a cabo por los científicos japoneses, la Deinococcus radiodurans —como es su nombre científico completo— se ha convertido en un fuerte argumento a favor de la hipótesis de la panspermia, que sugiere que la vida podría haber llegado a la Tierra traída desde otro planeta, por ejemplo Marte

Fuera de la Estación Espacial

Con la meta de responder a la pregunta de si estas bacterias podían resistir el tiempo suficiente en el espacio para respaldar la posibilidad de la panspermia, colonias de Deinococcus de diferentes espesores fueron expuestas al entorno espacial durante uno, dos o tres años para luego analizar su supervivencia.

Kibo, el Módulo Experimental Japonés de la Estación Espacial Internacional.

Para ello, el doctor Akihiko Yamagishi y su equipo de la Universidad de Tokio colocaron colonias secas de Deinococcus en paneles de exposición fuera de la Estación Espacial Internacional.

Después de tres años, los investigadores comprobaron que todos las colonias de bacterias de un tamaño superior a 0,5 milímetros habían sobrevivido parcialmente a las condiciones espaciales (solo murieron las bacterias que se encontraban en la capa superior), al generar una capa protectora para las bacterias que se encontraban en las capas inferiores, lo cual garantiza la supervivencia de la colonia.

El astronauta japonés Yugi prepara el experimento de exposición en la Estación Espacial Internacional. Crédito: JAXA/NASA.

«Los resultados sugieren que la Deinococcus radiorresistente podría sobrevivir el viaje de la Tierra a Marte y viceversa, que dura varios meses o años por la órbita más corta», señala Yamagishi.

Este trabajo proporciona, hasta la fecha, la mejor estimación de la supervivencia bacteriana en el espacio. Y, si bien los experimentos anteriores demuestran que las bacterias podrían sobrevivir en el espacio durante un largo período si se benefician del blindaje de las rocas (es decir, litopanspermia), este es el primer estudio espacial a largo plazo que plantea la posibilidad de que las bacterias puedan sobrevivir en el espacio en forma de agregados, planteando el nuevo concepto de «massapanspermia».

Fuente: Phys.org/ScienceAlert. Edición: RT/MP.

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