Un innovador estudio utilizó láseres holográficos para activar neuronas específicas y provocar ilusiones en ratones, revelando que la percepción es un proceso de «inferencia» que comienza en la primera etapa del procesamiento visual.

Cómo el cerebro crea la realidad: científicos usan láser para generar ilusiones a demanda

No hay cuchara...

En febrero de 2015, el mundo se dividió por una simple foto. Cecilia Bleasdale, una madre escocesa, publicó en Facebook la imagen del vestido que usaría para la boda de su hija. Inmediatamente, el debate explotó: algunos lo veían azul y negro, mientras que otros juraban que era blanco y dorado.

Este fenómeno viral, que desconcertó incluso a científicos como Jay Neitz, fue el punto de partida para Hyeyoung Shin, PhD, entonces estudiante de posgrado y hoy profesora de neurociencia en la Universidad Nacional de Seúl. Firmemente en el equipo «azul y negro», ella no podía entender cómo su cerebro se negaba a ver la otra combinación.

Crédito: Swiked/Tumblr.

Ahora, casi una década después, un innovador estudio publicado por la propia Shin en Nature Neuroscience finalmente ofrece la explicación, y sus hallazgos son reveladores: nuestro cerebro no es una cámara pasiva; es un constructor activo de la realidad.

Láseres en la corteza visual

El estudio de Shin se centró en la corteza visual primaria (V1), la primera capa del cerebro que recibe señales de nuestros ojos. Durante mucho tiempo se pensó que V1 simplemente «tomaba fotos» del mundo, pero la nueva investigación demuestra que juega un papel decisivo en dictar lo que vemos.

Para probar esto, el equipo de neurocientíficos utilizó una técnica revolucionaria: dispararon láseres holográficos ultraprecisos al cerebro de seis ratones, apuntando a un minúsculo grupo de células en V1.

El objetivo era simple: ¿podría la activación de solo esas células hacer que el cerebro «viera» algo que no estaba allí?

La respuesta fue sí. Los cerebros de los animales se iluminaron como si estuvieran viendo formas fantasmas, similares a cómo los humanos vemos el «Triángulo de Kanizsa» (donde recortes tipo Pac-Man nos engañan para ver un triángulo que no existe).

El equipo bautizó a estas células como «neuronas codificadoras IC». Descubrieron que una chispa de estas pocas neuronas puede propagarse hacia afuera, reclutando a decenas de miles de otras neuronas para «terminar la imagen» y crear la ilusión.

La percepción como «la mejor suposición»

Este hallazgo es crucial porque demuestra que el cerebro «rellena» los huecos de información mucho antes de lo que se pensaba, desde el primer momento del procesamiento visual.

«La percepción no es un registro directo de la realidad, sino un proceso de inferencia», explica Shin. En neurociencia, la inferencia significa que el cerebro hace su mejor suposición sobre lo que hay ahí fuera, basándose tanto en la evidencia sensorial del momento como en nuestras experiencias pasadas.

Sin embargo, Shin rechaza el término de «alucinación controlada». En cambio, «la ilusión —y la percepción en general— es el cerebro interpretando la evidencia sensorial basándose en tus creencias sobre el mundo», aclara.

¿Por qué vemos (casi) lo mismo?

Si la realidad es una interpretación, ¿por qué la mayoría de nosotros estamos de acuerdo en lo que vemos? Incluso en el debate del vestido, nadie vio rojo o fucsia; la discrepancia se limitó a dos combinaciones específicas.

Shin explica que esto se debe a que compartimos un «código predictivo» similar, formado por experiencias sensoriales comunes.

Cadena experimental (o secuencia de procesos) completamente óptica de lectura y escritura. Crédito: H. Shin et al., Nat. Nsc., 2025.

«Vemos el Triángulo de Kanizsa porque nuestros cerebros asumen que los bordes alineados pertenecen juntos», explicó la neurocientífica surcoreana. «Esta creencia se forma por nuestra experiencia con los bordes, y los bordes están en todas partes». Esta es la razón por la que la percepción de contornos ilusorios es compartida no solo entre humanos, sino también entre ratones, búhos e incluso abejas.

Un cerebro útil, no un cerebro veraz

James Hyman, PhD, profesor de psicología en la Universidad de Nevada, Las Vegas, coincide: «Nuestros cerebros sí crean la realidad, al menos la única realidad que podemos conocer».

Según Hyman, el cerebro no intenta darnos la imagen «verdadera» del mundo, sino una «útil» para la supervivencia. «Un mono que se balancea entre los árboles no analiza cada línea; asume que el marrón es una rama y el verde no».

Este nuevo estudio sugiere que las ilusiones operan de manera similar a la memoria: de forma increíblemente eficiente. Así como unas pocas neuronas (tan solo 15) pueden ser necesarias para activar un recuerdo en todo el cerebro, estas neuronas IC en V1 demuestran que el cerebro está diseñado para la conservación de energía.

La verdad detrás del velo

La pregunta obvia es: ¿podemos confiar en nuestra conciencia? Shin sugiere que teóricamente sería posible ver la realidad de una manera «técnicamente precisa» si pudiéramos suprimir los bucles de retroalimentación en el cerebro (cuando las áreas superiores «corrigen» a las inferiores). El problema, señala, es que el cerebro está diseñado para esperar esos bucles; eliminarlos requeriría rediseñar todo el sistema desde cero.

Si lo hiciéramos, quizás podríamos poner fin al debate del vestido. (Alerta de spoiler: en realidad, era azul y negro). Pero esa victoria, advierten los científicos, podría abrir un debate mucho más oscuro: ¿qué pasaría si la «verdad real» no se parece en nada al mundo que esperamos ver mañana por la mañana?

Fuente: PM. Edición: MP.

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