Orbita su estrella en 617 días a una distancia similar a la que tiene nuestro planeta del Sol.

Llamado OGLE-2018-BLG-0677b, este nuevo mundo se encuentra a poco más de 24.700 años luz de distancia de nosotros, lo que le convierte en uno de los exoplanetas más distantes descubiertos hasta ahora.

En términos de tamaño, los científicos estiman que el nuevo exoplaneta tiene cuatro veces la masa de la Tierra. Asimismo, su estrella anfitriona es una enana —posiblemente una enana marrón—. Y a pesar que el año en este mundo dura 617 días terrestres, orbita a una distancia que equivale a algún punto intermedio entre las órbitas de la Tierra y Venus alrededor del Sol.

«Una emocionante y rara combinación entre los miles de exoplanetas identificados hasta la fecha», dijo Antonio Herrera Martin, autor principal del estudio.

El nuevo gigante no fue observado directamente, ni tampoco fue identificado por la interacción con su estrella (tránsito). En su lugar, los investigadores lo encontraron por la manera en que tanto este mundo alienígena como su estrella curvan y magnifican la luz, tal como si fueran una lupa —un fenómeno conocido como microlente gravitacional—.

La microlente gravitacional depende del hecho que los objetos masivos doblan el espacio a su alrededor. Cuando se apunta desde un telescopio hacia un objetivo que a la vez se encuentra alineado con un objeto masivo, este último curva la luz emitida por el objetivo, magnificándola. Un evento poco común, teniendo en cuenta que solo una estrella en un millón es magnificada por en un periodo de tiempo limitado.

Dr Antonio Herrera Martin (izq) y el prof. asociado Michael Albrow. Autor y coautor del estudio publicado sobre el hallazgo.

Para el hallazgo, los astrónomos de la Universidad de Canterbury combinaron observaciones recolectadas de dos instalaciones: el Experimento de Lente Gravitacional Óptica en Polonia; y la Red de Telescopios de Microlente de Corea, que consiste en un trío de instrumentos ubicados en Chile, Sudáfrica y Australia.

Estas observaciones permitieron calcular que el objeto que estaba actuando como lente no era una sola estrella —como es habitual—, sino más bien un sistema. Una tarea que requirió analizar datos por cinco días para aislar cinco horas de observaciones relevantes, y luego confirmar que una fluctuación en los instrumentos no fuera la culpable del inusual descubrimiento.

El resultado fue la descripción básica de un sistema estelar distante: una estrella de una décima de la masa de nuestro sol y un planeta hasta cuatro veces más masivo que la Tierra orbitándola.

Los detalles sobre el hallazgo han sido publicados en The Astronomical Journal.

Fuente: Live Science.

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