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Mientras la inteligencia artificial (IA) avanza a un ritmo acelerado, un grupo de científicos argumenta que entender la conciencia humana es ahora más urgente que nunca.
En un nuevo artículo de revisión publicado en Frontiers in Science, los investigadores advierten que los avances en IA y neurotecnología están superando nuestra comprensión de la conciencia, lo que conlleva serias consecuencias éticas.
«La ciencia de la conciencia ya no es una búsqueda puramente filosófica. Es uno de los retos más sustanciales de la ciencia del siglo XXI», afirmó el autor principal, el prof. Axel Cleeremans, de la Universidad Libre de Bruselas. «Si llegamos a ser capaces de crear conciencia, incluso accidentalmente, surgirían inmensos desafíos éticos».
La conciencia —el estado de ser consciente de nuestro entorno y de nosotros mismos— sigue siendo uno de los misterios más profundos de la ciencia. Aunque se ha progresado en identificar áreas cerebrales implicadas, aún no hay consenso sobre cómo la experiencia subjetiva surge de los procesos biológicos.
Esta nueva revisión explora qué sucedería si los humanos logran entenderla o incluso crearla, ya sea en máquinas o en «organoides cerebrales» cultivados en laboratorio.
Los autores señalan que el desarrollo clave sería una «prueba de conciencia». La idea recuerda poderosamente a la prueba «Voight-Kampff» de la novela de Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (base de la película Blade Runner), usada para detectar la empatía y, por ende, la humanidad en los replicantes (androides con IA casi indistinguibles de los humanos).
Los científicos buscan un test real, basado en evidencia, para determinar si un sistema —ya sea un paciente en coma, un feto, un animal, un organoide o una IA— es realmente consciente.
Un avance así, advierten, no es solo académico. Tal comprensión tendría implicaciones profundas en el derecho, la medicina, el bienestar animal y, crucialmente, en cómo regulamos la inteligencia artificial. «La cuestión de la conciencia es antigua, pero nunca ha sido más urgente que ahora», dijo el coautor, prof. Anil K. Seth, de la Universidad de Sussex.
¿Cómo avanzar? Los autores piden un enfoque coordinado. En lugar de solo buscar «correlatos neuronales», instan a centrarse en teorías comprobables, por ejemplo, mediante «colaboraciones adversariales», donde equipos rivales diseñan experimentos conjuntos.
También reclaman más atención a la fenomenología: el estudio de lo que «se siente» ser consciente, no solo lo que la conciencia «hace».
«Necesitamos más ciencia en equipo para romper los silos teóricos», concluyeron los autores, subrayando que estos esfuerzos son esenciales para que la sociedad esté preparada para las consecuencias de entender, y quizás crear, la conciencia.
Fuente: Med. Xpress. Edición: MP.
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