Mystery Planet es un sitio web que ofrece noticias y artículos sobre ciencia y misterios. Para estar al tanto de todo lo que publicamos, además de seguirnos en nuestras redes sociales o suscríbete a nuestro boletín de noticias, te invitamos a nuestro canal de Telegram.
Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Arizona (ASU) ha planteado una hipótesis fascinante que desafía las estrategias convencionales en la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI). Según un nuevo estudio, las civilizaciones avanzadas podrían no estar utilizando ondas de radio o megaestructuras espaciales para contactarnos, sino un sistema de destellos lumínicos similar al que emplean las luciérnagas en la Tierra.
Para fundamentar su teoría, los investigadores desarrollaron un modelo que analizó un fondo de 158 púlsares dentro de un área de búsqueda de aproximadamente 16.300 años luz (5 kilopársecs) centrada en la Tierra. Estos púlsares fueron generados utilizando datos de la base de la Instalación Nacional de Telescopios de Australia (ATNF).
A este entorno se añadieron señales artificiales moduladas según diferentes relaciones entre la disimilitud y los costos de energía. Tanto los perfiles de «pulso» como los de «destello» se agruparon en función de estados de encendido y apagado, utilizando una densidad de flujo media como punto de corte.
El equipo ejecutó múltiples permutaciones en esta configuración, teniendo en cuenta diversos niveles de energía. Los resultados revelaron que la gran mayoría de la población de púlsares naturales tiene costos energéticos mucho más altos (entre el 84 % y el 99.78 %) que las señales artificiales optimizadas.
Este marco permitió comparar cómo la energía y la disimilitud influyen en la estructura de la secuencia de salida. Al analizar estos factores, los científicos demostraron que las señales inteligentes serían estructuralmente mucho más eficientes que los procesos naturales de las estrellas de neutrones.
Según resumió Estelle Janin, de la ASU, las señales alienígenas no necesitan ser semánticamente descifrables para ser reconocidas. Su estructura inherente, identificada como producto de la selección y la evolución, es suficiente para implicar de manera robusta la presencia de vida biológica.
Históricamente, la búsqueda de inteligencia extraterrestre se ha centrado en tecnologías similares a las humanas, como las señales de radio o las esferas de Dyson. Sin embargo, este enfoque podría estar pasando por alto formas de comunicación totalmente distintas. El estudio invita a los investigadores del SETI y de la comunicación animal a colaborar de manera más sistemática, utilizando la biosfera terrestre como guía.
En última instancia, el concepto de las «luciérnagas espaciales» es una invitación a pensar fuera de la caja. Si ampliamos nuestra comprensión de la comunicación más allá de los paradigmas humanos, es posible que descubramos que el universo está lleno de señales que siempre estuvieron ahí, esperando a ser interpretadas bajo una lente biológica y no solo tecnológica.
El estudio ha sido publicado en el servidor de preimpresión arXiv y actualmente se encuentra en proceso de publicación en la revista PNAS.
¿Te gustó lo que acabas de leer? ¡Compártelo!
Artículos Relacionados