Un equipo internacional de arqueólogos ha sacado a la luz en la antigua ciudad de Vulci, al norte de Roma, una majestuosa sepultura etrusca del siglo VII a.C. El hallazgo resuelve un enigma que permanecía abierto desde hace décadas y revela un monumento funerario de dimensiones extraordinarias.

Buscada durante más de un siglo: descubren una monumental tumba etrusca de 2.700 años repleta de tesoros

Crédito: Proyecto Retour à Vulci.

La tumba, bautizada como la «Tumba de la Cámara de Piedra», se encuentra en el interior del túmulo identificado en 1889 por el célebre arqueólogo francés Stéphane Gsell. En su momento, el investigador tuvo que abandonar la búsqueda por falta de tiempo y presupuesto, dejando el misterio enterrado.

Hoy, gracias al proyecto internacional «Retour à Vulci», los científicos no solo localizaron la cámara principal, sino que confirmaron que la estructura es mucho más grande de lo que se creía. Los primeros cálculos sugieren que podría igualar o superar a la célebre Cuccumella, la mayor edificación funeraria conocida en la región.

Crédito: Proyecto Retour à Vulci.

«Es la sepultura. Estamos absolutamente seguros de ello», señaló Christian Mazet, arqueólogo del Museo Británico y codirector de las excavaciones. «Las armas, los restos de un carro de guerra, las láminas de oro y la cerámica hallados en el lugar confirman que no hay duda de que se trata de una tumba del más alto rango».

Un tesoro que burló a los saqueadores

A pesar de los múltiples intentos de robo sufridos a lo largo del tiempo, los investigadores lograron recuperar un acervo arqueológico intacto y de incalculable valor histórico. Entre los objetos rescatados destacan joyas, un raro calzado femenino y un juego completo de banquete de la denominada cerámica Polledrara, una vajilla de lujo reservada a las élites.

Crédito: Proyecto Retour à Vulci.

En las estancias laterales, protegidas bajo los techos colapsados, se preservaron piezas aún más singulares. Entre ellas sobresale un trípode de bronce fabricado en la isla de Rodas y una copa ceremonial polícroma decorada al estilo de las cabras salvajes jónicas, reliquias comparables a las de la mítica Tumba de Isis.

Reescribiendo la historia

Estructurada en tres habitaciones con imponentes muros de bloques de piedra volcánica local, la sepultura refleja la época de mayor esplendor de Vulci, justo antes de su declive frente al avance de la civilización romana. Además, los expertos lograron identificar la huella en negativo del perímetro original, un detalle técnico clave que obligará a reevaluar la topografía de todo el complejo.

Precisamente, este avance demuestra el enorme valor de revisar yacimientos antiguos con metodología actual. «Volver a documentar contextos ya excavados nos permite obtener una perspectiva mucho más amplia», explicó Alessandro Conti, codirector de la misión por la Universidad La Sapienza.

De izquierda a derecha: C. Mazet, L. Toniolo, L. M. Michetti, M. Bonadies y S. Grosso. Crédito: Proyecto Retour à Vulci.

En la misma línea, la investigadora Laura Michetti enfatizó que el propósito fundamental es «recuperar el patrimonio disperso de Vulci y devolver a la comunidad la posibilidad de conocer contextos que habían permanecido en el anonimato».

Con esa meta en el horizonte concluyó la campaña estival de 2026, tras tres semanas de intensa labor sobre el terreno. Las ruinas han sido cubiertas temporalmente para salvaguardarlas de posibles expoliadores, mientras el equipo multidisciplinario alista su retorno para 2027, año en que prevén precisar el perímetro definitivo de la estructura y descubrir si existen sepulturas adyacentes aún ocultas bajo la tierra.

Fuente: Etruscan Times. Edición: MP.

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