Utilizando datos del telescopio espacial Hubble y observatorios terrestres, científicos del Centro de Astrofísica Harvard & Smithsonian (CfA) han confirmado la presencia de Siwarha, una estrella compañera que orbita a la gigante roja Betelgeuse de la constelación de Orión.

Astrónomos detectan la «estela» de Siwarha, la esquiva estrella compañera de Betelgeuse

Betelgeuse proviene de la expresión árabe Yad al-Jawzā', que se traduce como 'la mano de Orión'. Por esta razón, los astrónomos decidieron llamar a la pequeña estrella que la orbita Siwarha, que significa 'su brazalete', completando así la imagen de una joya que adorna esa mano. Interpretación artística: NASA, ESA, Elizabeth Wheatley (STScI).

Este descubrimiento, presentado en la 247.ª reunión de la Sociedad Astronómica Americana en Phoenix, revela que Siwarha no solo existe, sino que deja a su paso una densa «estela» de gas mientras se abre paso a través de la vasta atmósfera de Betelgeuse. Este fenómeno explica por qué el brillo y el comportamiento de la supergigante han mostrado variaciones tan inusuales en los últimos años.

Un rastro de gas en la atmósfera estelar

Para confirmar la existencia de este esquivo objeto, los investigadores rastrearon los cambios en la luz de Betelgeuse durante casi ocho años. Los datos mostraron patrones específicos en el espectro de la estrella —los colores que emiten sus elementos químicos— y cambios en la velocidad y dirección de los gases.

Estos cambios ocurren cada seis años (aproximadamente 2.100 días), coincidiendo exactamente con el momento en que Siwarha cruza frente a la supergigante desde nuestra perspectiva.

«Es un poco como un barco moviéndose a través del agua», explicó Andrea Dupree, astrónoma del CfA y autora principal del estudio. «La estrella compañera crea un efecto de ondulación en la atmósfera de Betelgeuse que realmente podemos ver en los datos. Por primera vez, tenemos señales directas de esta estela de gas».

Resolviendo el enigma de los ciclos de Betelgeuse

Ubicada a unos 650 años luz de la Tierra, en la constelación de Orión, Betelgeuse es una supergigante roja de dimensiones colosales: en su interior podrían caber más de 400 millones de soles. Debido a su tamaño y cercanía, es un laboratorio ideal para estudiar cómo mueren las estrellas masivas.

Científicos utilizaron el telescopio espacial Hubble de la NASA para buscar evidencia de la estela generada por una estrella compañera que orbita a Betelgeuse. El equipo halló una diferencia notable en la intensidad de la luz del pico izquierdo (en el espectro) según la posición de la estrella compañera en diferentes puntos de su órbita. Crédito: NASA, ESA, Elizabeth Wheatley (STScI), Andrea Dupree (CfA).

Durante décadas, los científicos se preguntaron qué causaba sus dos ciclos de variación:

  • Un ciclo corto de 400 días, atribuido a pulsaciones internas de la propia estrella.
  • Un ciclo largo de 2.100 días, que hasta ahora era un enigma.

Aunque se habían barajado teorías sobre nubes de polvo o actividad magnética, la confirmación de Siwarha demuestra que es la interacción gravitatoria de esta compañera oculta la que genera el ciclo largo.

El futuro: Hacia una explosión inevitable

Este hallazgo es crucial para entender el destino final de Betelgeuse, la cual se espera que eventualmente explote como una supernova. Comprender cómo interactúa con Siwarha ayuda a los astrónomos a predecir cómo las estrellas masivas pierden masa y evolucionan en sus etapas finales.

Actualmente, Betelgeuse está ocultando a su compañera desde nuestro punto de vista, pero los astrónomos ya están preparando nuevas campañas de observación para 2027, año en el que Siwarha volverá a emerger, permitiendo un análisis aún más detallado de este fascinante sistema binario.

Fuente: NASA. Edición: MP.

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