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Hoy, 6 de julio de 2026, nuestro planeta se encuentra en el afelio, el punto de su órbita más distante del Sol en todo el año. Exactamente a las 17:30 UTC, la Tierra se situará a una distancia de 152.087.774 kilómetros de nuestra estrella central.
A pesar de lo que dictaría la lógica intuitiva, estar en el punto más alejado del Sol no significa que el planeta se vaya a enfriar. De hecho, actualmente el hemisferio norte se encuentra en un verano bastante cálido, mientras que el hemisferio sur atraviesa pleno invierno. Esto demuestra de forma contundente que la distancia al Sol no es la causa de las estaciones climáticas.
El término afelio proviene de las palabras griegas apo, que significa lejos de, y helios, que hace referencia al Sol. Esta variación en la distancia ocurre porque la órbita terrestre no es un círculo perfecto, sino ligeramente elíptica. No obstante, la diferencia porcentual es de apenas un poco más del 3 %, lo que equivale a unos 5 millones de kilómetros de diferencia entre el punto más cercano y el más lejano de los próximos seis meses.

En el afelio, nuestro punto más distante del Sol, el astro rey parece un poco más pequeño en nuestro cielo. Esta imagen compuesta ilustra la diferencia. La imagen consta de 2 fotos, tomadas a solo unos días de un perihelio (el punto más cercano de la Tierra al Sol) en enero de 2016, y un afelio (el punto más lejano de la Tierra al Sol) en julio de 2017. El borde gris alrededor del Sol (la foto del perihelio) ilustra que, visto desde nuestro cielo, el Sol es aproximadamente un 3.6 % más grande en el perihelio que en el afelio. Esta diferencia es, por supuesto, demasiado pequeña para detectarse a simple vista (y nunca mires al Sol sin filtros adecuados). Crédito: Peter Lowenstein de Mutare, Zimbabue.
La razón detrás de los cambios de estación es la inclinación del eje de la Tierra. En este momento, el norte del planeta está inclinado hacia el Sol, recibiendo sus rayos de manera mucho más directa, lo que genera temperaturas altas. Por el contrario, el sur está inclinado en dirección opuesta, lo que resulta en una luz solar más indirecta y temperaturas frías.
Sin embargo, esta fluctuación en la distancia sí tiene un efecto astronómico notable: altera la duración de las estaciones. Al estar en su punto más lejano, la Tierra se desplaza más lentamente en su órbita. Como consecuencia, el verano en el hemisferio norte —y, por ende, el invierno en el hemisferio sur— es la estación más larga del año, superando a sus contrapartes por casi cinco días de diferencia.
Existe también la creencia de que el afelio está estrictamente ligado a los solsticios, ya que ocurre unas dos semanas después del solsticio de junio. Sin embargo, la ciencia confirma que esto es una mera coincidencia temporal, ya que a lo largo de los siglos estas fechas se van desplazando lentamente.
Según explica el sitio especializado timeanddate.com: «Debido a las variaciones en la excentricidad de la órbita de la Tierra, las fechas en que la Tierra alcanza su perihelio o afelio no son fijas. En 1246, el solsticio de diciembre fue el mismo día en que la Tierra alcanzó su perihelio. Desde entonces, las fechas del perihelio y el afelio se han desplazado un día cada 58 años. A corto plazo, las fechas pueden variar hasta dos días de un año a otro».
Los expertos añaden una proyección a muy largo plazo para ilustrar este cambio dinámico en el cosmos: «Los matemáticos y astrónomos estiman que en el año 6430, dentro de más de 4000 años, el perihelio coincidirá con el equinoccio de marzo».
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