Mystery Planet es un sitio web que ofrece noticias y artículos sobre ciencia y misterios. Para estar al tanto de todo lo que publicamos, además de seguirnos en nuestras redes sociales o suscríbete a nuestro boletín de noticias, te invitamos a nuestro canal de Telegram.
El avistamiento del tercer objeto interestelar detectado en nuestro sistema solar se ha transformado en un rompecabezas de 18 piezas anómalas que, según el astrofísico Avi Loeb, siguen apuntando hacia un origen tecnológico y una posible inteligencia alienígena —¿y artificial?— a bordo.
Crédito: MysteryPlanet.com.ar.
La inquietud no se limita a los observatorios. Como publicamos ayer aquí en MysteryPlanet.com.ar, la exanalista Helen McCaw ha instado al Banco de Inglaterra a preparar planes ante una crisis financiera que podría ser provocada por un anuncio oficial confirmando la existencia de inteligencia alienígena. McCaw insiste en que los políticos y banqueros ya no pueden permitirse ignorar esta realidad.
Este riesgo de inestabilidad coincide con el hermetismo de las agencias de inteligencia. Hace unas semanas, detallamos aquí cómo la CIA respondió a una solicitud de la Ley de Libertad de Información (FOIA) afirmando que «no puede confirmar ni negar la existencia o inexistencia de registros» relacionados con 3I/ATLAS.
Mientras tanto, en la esfera política, incluso Vladimir Putin se ha visto obligado a responder preguntas sobre el objeto, calificándolo públicamente como un «cometa de origen galáctico diferente», aunque bajo una sombra de escepticismo sobre lo que informan realmente los servicios de inteligencia.
El veredicto de las anomalías
Por ahora, la declaración oficial es que 3I/ATLAS es un cometa natural. Pero aquellos que continúan monitoreando el objeto están notando nuevas anomalías, incluida una extraña geometría de tres chorros (jets) simétricos alrededor de su núcleo, revelada por nuevas imágenes del telescopio espacial Hubble el 14 de enero de 2026.
Estructura de chorros de 3I/ATLAS captada por el Hubble (14 de enero de 2026). El mapa de brillo, procesado con un filtro Larson-Sekanina para resaltar detalles, revela una prominente anticola hacia el Sol (inferior izquierda) y un sistema anómalo de tres mini-jets distribuidos simétricamente a 120 grados. Crédito: Toni Scarmato/NASA/ESA/STScI.
Por lo tanto, ha llegado el momento de actualizar la lista de anomalías del enigmático tercer visitante interestelar de nuestro sistema solar.
«Algunas de estas rarezas probablemente tengan una explicación natural, pero otras hacen que 3I/ATLAS sea sorprendentemente escaso entre la población conocida de cometas naturales», explicó Loeb en un nuevo artículo. «Una vez que el Observatorio Rubin (NSF-DOE) descubra docenas de nuevos objetos interestelares durante la próxima década, podremos entender cuán improbables fueron 1I/Oumuamua y 3I/ATLAS. Es por la misma razón que tener muchas citas a ciegas permite a una persona darse cuenta de lo excepcional que es cualquiera de sus parejas».
Como mínimo, las anomalías enumeradas a continuación deberían intrigar a los astrónomos para estudiarlas más a fondo:
Coincidencia de trayectoria: Su órbita retrógrada está alineada a menos de 5 grados con el plano orbital de los planetas de nuestro sistema solar, una coincidencia que tiene solo un 0.2 % de probabilidad de ocurrir al azar. Esto sugiere un rumbo planificado.
Cronometraje preciso: El tiempo de llegada fue ajustado para que el objeto pasara a distancias mínimas de Marte (29 millones de km) y Júpiter (54 millones de km), volviéndose además inobservable desde la Tierra durante su perihelio.
Maniobra en Júpiter: Su distancia prevista de paso por Júpiter el 16 de marzo de 2026 es de 53.6 millones de km, casi idéntica al radio de Hill del planeta (53.5 millones de km). Esto permitiría al objeto liberar dispositivos tecnológicos como satélites en los puntos de Lagrange con un gasto mínimo de energía.
Chorro solar sin precedentes: El análisis de las imágenes del Hubble de julio de 2025 muestra que su «anticola» antes del perihelio era un chorro colimado hacia el Sol diez veces más largo que ancho. Ningún cometa natural ha mostrado un chorro físico de esta longitud que no sea un simple efecto de perspectiva.
Alineación del eje de rotación: Al entrar al sistema solar, su eje de rotación estaba alineado a menos de 8 grados con la dirección del Sol, una probabilidad de apenas el 0.5 %.
Bamboleo del chorro: El chorro observado durante agosto de 2025 requiere que su base esté a menos de 8 grados del polo que mira al Sol (0.5 % de probabilidad).
Simetría pre y post-perihelio: La aparición de este chorro colimado tanto antes como después de pasar por el Sol, invirtiendo su dirección de forma precisa, tiene una probabilidad matemática de ocurrir al azar de solo 0.000025.
Geometría de tres chorros: El procesamiento de imágenes del 14 de enero de 2026 revela un sistema de tres mini-chorros separados simétricamente entre sí por 120 grados.
Aislamiento térmico inexplicable: Las bases de estos chorros solo se activan cuando miran al Sol, a pesar de haber estado en el lado nocturno durante meses. En un cometa natural, el calor debería conducirse por el cuerpo, lo que hace que este nivel de aislamiento sea extremadamente difícil de explicar.
Deflexión matemática: La desviación gravitatoria de 16 grados que sufrió en el perihelio es exactamente el doble del ángulo de apertura de su anticola, permitiendo una configuración de chorros en polos opuestos con una precisión asombrosa.
Alineación crítica con la Tierra: El próximo 22 de enero de 2026, 3I/ATLAS se alineará con el eje Sol-Tierra a un ángulo extraordinariamente pequeño de 0.69 grados, con su anticola apuntando directamente hacia nuestro planeta.
Origen en la Señal Wow!: El objeto proviene de una dirección que coincide con la famosa señal de radio Wow! de 1977, con un margen de error de solo 9 grados (0.6 % de probabilidad).
Firma química industrial: Sus nubes de gas contienen mucho más níquel que hierro, algo característico de las aleaciones de níquel producidas industrialmente, y una proporción de níquel a cianuro miles de veces superior a la de cualquier cometa conocido.
Partículas de polvo anómalas: Para que su cola penetre el viento solar sin detenerse, las partículas deberían ser milimétricas. Sin embargo, si fueran tan grandes, la masa total necesaria para reflejar la luz observada por el Hubble sería físicamente insostenible para un objeto de ese tamaño.
Orgánicos protegidos: Tras el perihelio en diciembre de 2025, se detectaron abundantes moléculas orgánicas (metanol, metano, etc.). Para sobrevivir a miles de millones de años de radiación cósmica, estas moléculas debieron estar protegidas bajo una capa de material de al menos 10 metros de profundidad.
Masa y velocidad selectiva: Es más masivo que Oumuamua y Borisov y se mueve más rápido, lo que sugiere que 3I/ATLAS seleccionó el sistema solar interior como objetivo en lugar de ser un simple iceberg interestelar a la deriva.
Polarización negativa récord: El objeto muestra una polarización negativa extrema, sin precedentes en ningún cometa conocido, lo que indica propiedades físicas superficiales únicas.
Brillo y color: Cerca del perihelio, el objeto aumentó su brillo más rápido que cualquier cometa registrado y se mostró más azul que el propio Sol.
Para Loeb, estos datos no pueden ser ignorados simplemente para proteger la reputación científica de lo convencional. Como bien concluyó el astrofísico parafraseando a Oscar Wilde: «Todos estamos en el fango, pero algunos de nosotros estamos mirando a 3I/ATLAS».