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Un nuevo estudio revela que el chorro de la anticola del objeto interestelar oscila rítmicamente, comportándose como una baliza giratoria justo antes de su máximo acercamiento a la Tierra este viernes.

3I/ATLAS acercándose al perigeo. Imagen tomada el 15 de diciembre de 2025 desde el Observatorio de Toni Scarmato (Italia).
Un reciente análisis científico ha sacado a la luz un comportamiento dinámico fascinante en nuestro último visitante galáctico. Se ha detectado una oscilación periódica en el chorro de la anticola del objeto interestelar 3I/ATLAS, un hallazgo sin precedentes que sugiere que el cuerpo celeste funciona, en términos visuales, como un faro en la oscuridad del espacio profundo.
El descubrimiento, detallado en un nuevo artículo académico, reporta un «bamboleo» con un periodo de 7.74 (± 0.35) horas detectado durante las observaciones de julio y agosto de este año.
La causa de este extraño movimiento reside en la geometría del objeto. Los investigadores explican que la base de la anticola —el punto exacto desde donde el material es expulsado del núcleo— no está alineada con los polos del eje de rotación de 3I/ATLAS. Esta desalineación provoca que el eje del chorro experimente una precesión, describiendo un cono alrededor del eje rotacional.
«Debido a este desfase, el eje del chorro experimenta una precesión, describiendo un cono alrededor del eje de rotación. El resultado es similar al haz de luz giratorio de un faro costero o de un púlsar: a medida que el núcleo rota, el chorro parece oscilar rítmicamente desde nuestra perspectiva», explicó el astrofísico Avi Loeb, quien, a modo de ejemplo, avaló el nuevo estudio.

La prueba del «faro cósmico»: Imágenes del 3I/ATLAS mostrando el chorro de la anticola (líneas moradas) que oscila periódicamente. La primera vez que se detecta esta modulación en un objeto interestelar. Crédito: Serra-Ricart, Licandro & Alarcon, 2025.
Para llegar a esta conclusión, se analizaron imágenes de alta precisión tomadas durante 37 noches, entre el 2 de julio y el 5 de septiembre de 2025, utilizando el Two-meter Twin Telescope (TTT) del Observatorio del Teide, en las islas Canarias (España). Si bien se observó una tenue anticola que mantenía una posición casi constante, las mediciones detalladas a 6.000 kilómetros del núcleo revelaron la verdad: una modulación periódica clara —la primera detectada en un objeto interestelar—.
El hallazgo fue crucial para confirmar el movimiento interno del cometa.
«El “bamboleo” detectado es la pieza que faltaba para confirmar cómo se mueve el objeto», comentó Loeb, indicando que la periodicidad de 7.74 horas implica que, si la anticola proviene de un único punto activo, el periodo de rotación del núcleo es de 15.48 (± 0.70) horas. Además, el astrofísico añadió: «Este dato es consistente con las observaciones de variabilidad de brillo realizadas en julio, que estimaban la rotación en 16.16 horas, confirmando así los modelos teóricos».
Si bien el bamboleo confirma la rotación de 3I/ATLAS, la geometría del fenómeno ha generado un debate aún mayor en la comunidad científica.
Los astrónomos señalan que la base del chorro se encuentra desfasada por menos de 8 grados respecto al eje de rotación del núcleo. Para que este chorro se mantuviera visible de la forma observada, el eje de rotación del 3I/ATLAS debía estar alineado con la dirección del Sol cuando se acercaba desde la distancia.

La huella del bamboleo: Gráfica que demuestra la oscilación periódica del chorro de la anticola de 3I/ATLAS, confirmando un ciclo de 7.74 (± 0.35) horas. La línea roja marca el eje de rotación proyectado. Crédito: Serra-Ricart, Licandro & Alarcon, 2025.
«Si la base del chorro tiene un origen natural simple, esta geometría constituye una catorceava anomalía para 3I/ATLAS, que se suma a las trece anomalías listadas previamente», comentó Loeb.
La probabilidad de que el eje de rotación de un objeto interestelar se alinee al azar con la dirección del Sol en el momento preciso de su acercamiento es extremadamente baja: apenas del 0.005 (o 1 de cada 200). Si no se diera esta alineación «especial», el chorro de la anticola habría mostrado una oscilación mucho mayor a los 8 grados observados.
El misterio se intensificó tras el paso del 3I/ATLAS por el perihelio (su punto más cercano al Sol) el 29 de octubre de 2025. Las imágenes más recientes, incluidas las del telescopio espacial Hubble, revelaron un prominente chorro de anticola que persiste.
Lo más desconcertante es que la base del chorro activo en julio de 2025 (cuando se acercaba) ahora debería estar en el lado nocturno del objeto.

Una imagen posterior al perihelio del objeto interestelar 3I/ATLAS tomada por la Cámara de Gran Angular 3 a bordo del Hubble el 30 de noviembre de 2025. En ese momento, 3I/ATLAS se encontraba a 286 millones de kilómetros de la Tierra. Las estrellas de fondo aparecen como estelas de luz. El halo brillante (coma) tiene forma de lágrima con una anti-cola alargada hacia el Sol. La dirección hacia el Sol apunta hacia la parte inferior izquierda, tal como lo indica la flecha amarilla. Crédito: NASA, ESA, STScI, D. Jewitt (UCLA), M.-T. Hui (Observatorio Astronómico de Shanghai). Procesamiento de imagen: J. DePasquale (STScI).
Esto obliga a postular que debe haber un segundo «bolsillo» de hielo activo cerca del polo opuesto que se encendió cuando el cometa comenzó a alejarse del Sol. La probabilidad de que dos grandes reservas de hielo estén ubicadas cerca de los polos de rotación y ambas se alineen dentro de los 8 grados de visibilidad en el momento justo del acercamiento y del alejamiento del Sol es diminuta: solo 0.000025.
Loeb sugiere que esta doble coincidencia plantea la posibilidad de que el objeto no sea un cometa inactivo, sino que su alineación podría ser intencional. «Por supuesto, una nave espacial tecnológica podría tener una razón para alinear el flujo de gas de sus propulsores en dirección al Sol», plantea el astrofísico, añadiendo una capa intrigante al debate sobre este visitante de otro sistema solar.
La publicación de estos datos llega en un momento crucial. Este próximo viernes 19 de diciembre de 2025, a las 06:02 UTC (01:02 AM hora del este de EE.UU.), 3I/ATLAS llegará a su perigeo.
El objeto pasará a una distancia segura de 268.9 millones de kilómetros de nuestro planeta.
«Coincidentemente, la madre Naturaleza nos ha regalado las condiciones perfectas: esa noche habrá luna nueva. La ausencia de contaminación lumínica lunar permitirá a los telescopios de todo el mundo y en el espacio capturar datos críticos sobre la composición y cualidades de este viajero nómada antes de que continúe su viaje por el cosmos», concluyó Loeb.
Por MysteryPlanet.com.ar.
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