Lo que inicialmente se anunció como una nueva «cuasi-luna» para la Tierra, el objeto 2025 PN7, podría tener un origen mucho menos natural y más cercano a nuestra propia historia. Un nuevo estudio sugiere que este compañero orbital no es un asteroide, sino una pieza de basura espacial: la etapa superior de una fallida misión soviética a Venus lanzada en 1964.

2025 PN7: ¿Es la nueva cuasi-luna de la Tierra una etapa perdida de la misión soviética Zond 1?

Aspecto de las sondas soviéticas lanzadas bajo el programa Zond (1964-1970).

A finales del pasado mes de agosto, el descubrimiento de 2025 PN7 generó interés al ser clasificado como un objeto de clase «Arjuna» o cuasi-satélite, un cuerpo que, aunque no está gravitacionalmente ligado a la Tierra, la acompaña en su órbita alrededor del Sol. Sin embargo, un análisis más detallado de su trayectoria ha levantado sospechas.

El ingeniero de software aeroespacial Adam Hibberd y el astrofísico Avi Loeb han publicado un nuevo artículo que cuestiona el origen natural del objeto. Los investigadores notaron que 2025 PN7 solo adquirió su estatus de cuasi-satélite en la década de 1960, un período álgido de la carrera espacial.

Utilizando el software Optimum Interplanetary Trajectory Software (OITS) para rastrear misiones de esa época, los autores del estudio encontraron una sorprendente coincidencia. La trayectoria y el momento de la inserción orbital de 2025 PN7 se alinean notablemente con el lanzamiento de la misión soviética Zond 1, enviada a Venus el 2 de abril de 1964.

La misión Zond 1 fue un fracaso tecnológico. La nueva hipótesis postula que el objeto 2025 PN7 es en realidad la etapa superior Blok-L del cohete de la misión. Es probable que esta etapa fallara en proporcionar el impulso necesario, quedando varada en una órbita heliocéntrica similar a la de la Tierra, lo que explicaría su comportamiento actual.

Panel a: Distancia entre 2025 PN7 (según NASA Horizons) y la Tierra, promediada a lo largo del tiempo, que indica una llegada como cuasi-satélite de la Tierra alrededor de mediados de la década de 1960, momento en que fue lanzada la Zond 1. Panel b: Diferencia en la longitud heliocéntrica de llegada entre 2025 PN7 y cada misión a Venus examinada. Panel c: Desplazamiento entre 2025 PN7 y la sonda Zond 1 a lo largo de su viaje a Venus. Panel d: Diferencia en la longitud heliocéntrica con respecto a Zond 1 durante la totalidad del trayecto. Créditos: A. Hibberd y A. Loeb 2025.

«Las evidencias que respaldan esta teoría son convincentes. Los cálculos de la trayectoria de la Zond 1 y del 2025 PN7 muestran una evolución “casi idéntica” en su longitud heliocéntrica durante el vuelo de la sonda. Además, la inclinación orbital de ambos objetos es muy similar (2.44 grados para 2025 PN7 frente a 3.42 grados para la nave). Incluso el brillo observado de 2025 PN7 coincide con el que tendría una etapa Blok-L de 3.2 metros con una superficie altamente reflectante», explica Loeb en un comunicado.

Este no sería el primer caso de confusión. En 2020, el objeto 2020 SO, inicialmente catalogado como asteroide, fue reidentificado. El análisis espectroscópico reveló que su composición era similar al acero inoxidable, confirmando que se trataba de la etapa superior Centaur de la misión Surveyor 2 de la NASA, lanzada en 1966.

Para confirmar si 2025 PN7 es un asteroide o una reliquia de la era espacial, será necesario realizar un análisis espectroscópico similar. Esta prueba determinará la composición de su superficie y resolverá finalmente el misterio de la «cuasi-luna» que, en lugar de ser una antigua roca espacial, podría ser un testigo silencioso de los primeros días de la exploración interplanetaria.

Por MysteryPlanet.com.ar.

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