DICCIONARIO DE MITOLOGÍA GERMÁNICA

LETRA «C»

CANCIÓN DE LOS NIBELUNGOS. Siegfried mata al dragón Fafnir. Ilustración de A. Rackham.

CANCIÓN DE LOS NIBELUNGOS. Siegfried mata al dragón Fafnir. Ilustración de A. Rackham.

CABALLERO DEL CISNE: Wagner le popularizó con el nombre de Lohengrin y su leyenda es muy conocida. Poseemos varias redacciones efectuadas en Francia, Alemania y los Países Bajos. Wolfram de Eschenbach fue el primero que la narró, hacia 1210, al final de su Parzival. La duquesa de Brabante sufre los ataques de un pretendiente indeseable. Cierto día llega, solo, en una barquilla tirada por un cisne, un caballero desconocido. Se convierte en su campeón y la desposa tras haberle hecho jurar que nunca le preguntará de dónde procede. Tienen hijos. La duquesa rompe su juramento, el cisne vuelve para buscar al caballero, que desaparece, dejando a sus hijos un cuerno, una espada y un anillo. Con toda verosimilitud, el caballero del cisne es la hipóstasis de un dios germánico de 3ra función, Freyr sin duda, divinidad frumentaria, pero el cisne le vincula a Njördr, del que es pájaro sagrado, y a Freyja, cuyo carro es tirado por dos cisnes y dos palomas. El caballero del cisne está también vinculado, de un modo u otro, al Sceaf anglosajón.

CABALLO: desempeña un importante papel en el culto y se lo sacrificaba durante algunas ceremonias religiosas. Tácito nos dice que los germanos sacaban partido de los presagios y las advertencias que hacían los caballos. En la mitología, son siempre estos animales quienes transportan a los dioses hasta el reino de los muertos. Su papel de psicopompos se ve confirmado por el hecho de que se han encontrado caballos en las tumbas, inmolados junto a sus dueños. La presencia bajo las baldosas del umbral de las antiguas mansiones de un cráneo de caballo demuestra que se le dedicaba un culto privado y que desempeñaba un papel tutelar, lo que debe compararse con las decoraciones de las granjas de la Alemania del Norte, donde su cabeza era esculpida en los aguilones. En las creencias populares, el caballo es la forma más habitual de los genios de las aguas. Véase Nykur.

CABALLOS MÍTICOS: véase Falhöfnir y Sleipnir.

CANCIÓN DE LOS NIBELUNGOS: redactada a comienzos del siglo XIII a partir de fuentes más antiguas, tiene dos partes: la leyenda de Siegfried y la venganza de Kriemhild. Relata lo siguiente: Siegfried es hijo del rey Sigemundo y de Sigelinde, que viven en Xanten. Se dirige a la corte de los burgundios, en Worms, pues quiere casarse con Kriemhild, la hermana del rey Gunther. Cuando se presenta, el autor anónimo de la Canción da un breve resumen de sus hazañas míticas: mató un dragón y se bañó en su sangre, lo que le hizo invulnerable, salvo entre los hombros, el lugar donde cayó una hoja de tilo; mató a los reyes Schilbung y Nibelung, se apoderó de su tesoro tras haber vencido a su vasallo, el enano Alberich, al que arrebató la capa de invisibilidad (Tarnkappe), y a sus aliados, doce fuertes gigantes.

Siegfried ayuda a Gunther a conseguir la mano de Brünhild a cambio de la promesa de poder casarse con Kriemhild. Gracias a la capa que hace invisible, facilita a Gunther la victoria sobre Brünhild en las pruebas que la dama impone a todos sus pretendientes. Si son vencidos, deben perder la vida. De regreso a Worms, Gunther se casa con Brünhild y Siegfried con Kriemhild. Como Gunther no puede dominar a su mujer en el lecho nupcial, apela a su cuñado que, invisible e irreconocible, le substituye en el lecho, somete a la dama y le arrebata el cinturón y un anillo que entrega a su propia esposa. Por una querella jerárquica, Kriemhild revela a Brünhild lo que ocurrió en su noche de bodas y le muestra los objetos robados. Desde entonces, la venganza se pone en marcha y su ejecutor es Hagen que, en el Odenwald, junto a una fuente, atraviesa a Siegfried con su venablo. Hagen se apodera del tesoro de Siegfried y hace que lo arrojen al Rhin para que Kriemhild no tenga medios para vengarse.

El rey Etzel (Atila) pide y obtiene la mano de la hermana de los reyes burgundios y Kriemhild se dirige a Etzelburg, donde reside a su lado y tiene de él dos hijos. Invita a sus hermanos a que la visiten y ellos aceptan, a pesar de los consejos de Hagen, que ha descubierto las intenciones de Kriemhild. Al encontrarse con las ondinas a orillas del Danubio, Hagen ve cómo su intuición se confirma: los burgundios perecerán en el viaje. En Etzelburg, son asesinados todos ellos; Gunther y Hagen son capturados. Kriemhild hace decapitar a su hermano pues Hagen se niega a revelar dónde ha sumergido el tesoro mientras el otro siga vivo. Tomando la cabeza de Gunther por los cabellos, Kriemhild la presenta a Hagen que declara: «Ahora nadie sabe dónde está el tesoro, salvo Dios y yo. ¡Mujer diabólica, el tesoro permanecerá oculto para siempre!» Kriemhild desenfunda entonces a Balmung, la espada de Siegfried, y corta la cabeza de Hagen, pero perece inmediatamente bajo los golpes de maese Hildebrand.

En el norte, el héroe se llama Sigurdr y una veintena de poemas de la Edda así como la Saga de los Völsungar y la de Thidrekr de Berna cuentan entera o parcialmente la leyenda. La comparación de estos textos con la Canción alemana muestra que el autor de ésta ocultó casi por completo lo que se refería al fondo mítico. Esta leyenda es de origen franco y está vinculada a la historia de los burgundios, los godos y los hunos, en la época de las grandes invasiones. El arquetipo de Siegfried podría ser el rey Sigebert, asesinado en 575, el de Kriemhild, Brunehaut, cuyo mortal conflicto con Fredegunda conocemos gracias a Gregorio de Tours.

CHAMANISMO: el contacto entre los pueblos escandinavos y los lapones produjo como resultado que la mitología se viera marcada por rasgos típicamente chamanistas. Odín, en especial, obtuvo su conocimiento extraordinario y sus poderes mágicos tras una iniciación vinculada a ese universo mental. Sus transportes a distancia y sus metamorfosis lo convierten en un chamán. Existe también la singular concepción de un alma plural, que todavía hoy se encuentra entre los pueblos uro-altaicos y a orillas del mar Báltico. En la Edad Media, los textos en viejo sajón y en viejo inglés demuestran que la influencia del chamanismo no sólo afectó a los germanos del norte. Véase Hamr.

CINTURÓN DE FUERZA (megingjörd): uno de los objetos maravillosos que posee el dios Thor. Como su nombre indica, este cinturón tiene la propiedad de aumentar la fuerza de quien se lo ciñe.

COLGAMIENTO: los hombres sacrificados a Odín eran colgados ritualmente, y este dios es el de los colgados. Él mismo se colgó tras haber sido herido de un lanzazo, y se balanceó nueve noches en el «árbol de los batidos por los vientos», para obtener la ciencia sagrada. Un pasaje de la Saga de Gautrekr cuenta que cuando la flota del rey Vikarr estaba inmovilizada por falta de viento, se supo por adivinización que Odín exigía el sacrificio del rey. Starkadr (cf. este nombre) propone un simulacro de sacrificio. Anuda alrededor del cuello de Vikarr unos intestinos de ternera y los ata a la rama de un árbol, mientras finje atravesar al rey con una caña. Pero los intestinos se transforman en una sólida cuerda que estrangula al rey y la caña se convierte en una jabalina mortal.

COLLAR DE TIERRA (Nor. hardarmen): cuando dos personas se juraban fraternidad (fostbroedralag), la ceremonia de carácter mágico iba acompañada por un paso bajo un collar de tierra. «Era necesario cortar tres franjas de tierra con césped; sus extremos debían permanecer fijados en la tierra y se las levantaba para formar arcos, con el fin de que se pudiera pasar por debajo», dice la Saga de los Hermanos jurados. Además, los Hermanos jurados deben hacer correr su sangre de modo que se mezcle con la tierra; al mismo tiempo, pronuncian una fórmula de juramento. Es posible que se estableciera así una relación mágica con un culto arcaico de la Tierra-Madre y que el acto equivaliera a un paso por el seno materno.

COMBATE ESCATOLÓGICO: véase Ragnarök.

COMBATE ETERNO: véase Hjadningavig.

CONJUROS DE MERSEBURG: se denominan así dos hechizos que datan del siglo X y están inscritos en la página de cubierta de un misal de Fulda. Son importantes por los nombres que revelan y por su contenido. He aquí la traducción del primero: «Un día las Idisi estaban sentadas aquí y allá. Unas anudaban ataduras, otras paralizaban al ejército, otras deshacían las ataduras. ¡Escapa de las ataduras! ¡Escapa del enemigo!» (Véase Disas y Herfjöturr). El segundo conjuro habla de la curación del caballo de Baldr por Wodan (Odín): «Phol y Wodan fueron al bosque, el caballo de Baldr se dislocó el tobillo. Primero hechizó Sintgunt, luego Sunna, su hermana; entonces hechizó Erija y luego Volla, su hermana; entonces Wodan pronunció los hechizos que conocían bien...» Los nombres de Sintgunt, Sunna y Phol han dado lugar a una serie de conjeturas, pero el misterio que los rodea está muy lejos de haberse aclarado.

CORTEJO SALVAJE: Se designa así a un grupo de muertos conducidos por un gigante tuerto, que recorre la tierra durante el ciclo de Doce Días (Navidad-Primero de Año). Se interpreta como una personificación de la tempestad. Pero no es éste el significado original; se trata más bien de un avatar del culto a los muertos. Los Doce Días son un período clave durante el que los fallecidos pueden regresar, durante el que el más allá está abierto.

COSMOGONÍA: en los orígenes era el caos, Ginnungagap, un abismo sin fondo, que se extendía entre el país de los hielos, de las tinieblas y de las brumas (Niflheimr), al norte, y el país del fuego (Muspellsheimr), al sur. Algunos ríos procedentes del sur y que corrían hacia Niflheimr se cubrieron de escarcha y murieron en las inmensidades heladas; esas masas de agua helada colmaron poco a poco el abismo, y los vientos meridionales, cada vez más cálidos, comenzaron a fundir los hielos. Las gotas de agua, vivificadas por el viento, se reunieron para formar el cuerpo del gigante Ymir que pronto tuvo para alimentarle la vaca Audumla, nacida del mismo modo. Ymir comenzó a transpirar y entonces crecieron, bajo su brazo izquierdo, un hombre y una mujer, y uno de sus pies engendró un hijo del otro pie. Lamiendo el hielo, Audumla hizo brotar un hombre que se denominó Buri y era capaz de reproducirse, como Ymir. Tuvo un hijo, Borr, que se casó con Bestla, una descendiente de Ymir. De su unión nacieron los dioses Odín, Vili y Ve. Estos mataron a Ymir y crearon el mundo a partir de su cuerpo: sus huesos fueron las montañas, su cráneo el cielo y su sangre el mar. Hecho esto, los dioses colocaron un enano en cada uno de los cuatro puntos cardinales para sostener la bóveda celeste.

COSMOLOGÍA: en líneas generales, el universo se compone de Midgardr, el mundo de los hombres, Asgardr, el de los dioses, y Utgardr, el de los gigantes, los demonios y todos los seres maléficos. Bajo Midgardr se extiende el reino de los muertos, confiado a la diosa Hel; al este, Jötunheimr, está poblado por gigantes. El eje vertical de esos mundos es el árbol cósmico Yggdrasill y su coherencia horizontal está asegurada por Midgardsormr, la gran serpiente marina que rodea toda la tierra. Asgardr está en el centro de Midgardr y unido a él por un puente, Bifröst o Asbru. El mundo de los hombres está separado de Jötunheimr por unos ríos que nunca se hielan, así como por el Bosque de Hierro (Jarnvidr), donde residen unos gigantes con forma de lobos.

CREPÚSCULO DE LOS DIOSES: designación popular y wagneriana de la batalla escatológica; se apoya en una interpretación errónea de los textos. La batalla apocalíptica se llama «Juicio» o «Destino de las Potencias». Véase Ragnarök.

CUERVO: pájaro sagrado de Odín. Sus graznidos tenían valor de oráculo. Se sacrificaba a los cuervos cuando se quería invocar a Odín. El pájaro es utilizado como insignia guerrera y el tapiz de la reina Matilde, en Bayeux, muestra a Guillermo el Conquistador seguido por un soldado que lleva el estandarte con el cuervo. Se creía que si se desplegaba bien se obtenía la victoria, pero su abanderado estaba condenado a muerte. La popularidad del cuervo está demostrada por la antroponomástica. Una escultura galo-romana de Compiégne representa una figura masculina con dos cuervos en los hombros que le hablan al oído, algo que recuerda mucho lo que se dice de Odín: sus cuervos Huginn y Muninn recorren el mundo, vuelven a posarse en sus hombros y le relatan lo que han visto y oído.

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