He oído todo tipo de opiniones a raíz de la deriva obsesiva por representar, en bronce, en barro, en óleo, acuarela, grabados…, los extraterrestres con los que se topó una tarde paseando por la playa de Fortaleza (Brasil). Hay quien dice que se ha vuelto loco, otros prefieren la burla, y algún retorcido asegura que es puro oportunismo. Yo prefiero escuchar a juzgar y ponerme en su piel antes de abrir la boca… ¡Imagina que dos alienígenas te observan! Llimós, premio de Arts Plàstiques de la Generalitat, muestra abiertamente su obsesión por retratar a esos seres de cuello largo, grandes ojos y piel de escamas en la exposición Veure, a partir del 8 de junio en el espacio Marc Llimós, en su casa taller, que ya se presentó en Roma el mes pasado. Por IMA SANCHÍS.

Robert Llimós, pintor figurativo y escultor barcelonés.

Robert Llimós, pintor figurativo y escultor barcelonés.

¿Qué sabe de ellos?

A menudo pienso en las palabras de Nonell: «Jo pinto i prou». Y yo sólo pinto lo que vi.

¿Qué vio?

Vi a esos seres extraterrenos, los tuve frente a mí unas dos horas, y desde entonces no puedo evitar pintarlos. Aquella experiencia ha cambiado el objeto de mi pintura y mi vida.

Una experiencia poderosa.

No he sido el primero ni seré el último. A causa de las explosiones nucleares que repercuten en todo el universo ya contactaron con Churchill y Eisenhower.

Se dicen tantas cosas…

Y aparecen en pinturas rupestres, en jeroglíficos, en cuadros renacentistas: Fra Filippo Lippi pintó un ovni detrás de una Virgen, si no lo hubiera visto no lo habría pintado; y no fue el único. Pero a mí jamás me interesó este tema hasta que los vi en Fortaleza, Brasil, en el 2009.

¿Qué pasó?

Todo empezó en 1996, con la muerte de mi hijo —en un accidente de coche—, hecho que me sumió en una gran depresión.

¿Le trató algún médico?

Me la traté pintando. Después de haber visto a estos seres he sentido la presencia de Marc aquí en mi estudio. Yo vivía en Estados Unidos y, cuando volví, Marc se instaló conmigo y entonces tuvo el accidente. A veces pienso que ellos me lo arrebataron, sospecho de todo.

¿Por qué querrían arrebatárselo?

Para que estuviera más centrado en el trabajo de representarlos y darlos a conocer. Me ocurrieron demasiadas casualidades y cosas inexplicables antes de que los viera.

Cuénteme su encuentro.

Eran las cuatro y media de la tarde, me senté en una duna para dibujar las plantas de la arena y entonces lo vi: un ovni camuflado tras una niebla que poco a poco se fue retirando.

¿No le asustó esa visión?

No, salvo cuando unas luces me escanearon. Pero continué haciendo bocetos como un loco: las pequeñas ventanas circulares tras las cuales había muchos seres; y en la parte baja, un gran ventanal, como una enorme pecera, con dos personajes, una pareja, que me observaban.

¿Estaban muy cerca?

Sí, como a dos metros, pude ver su atuendo, la diadema de ella, sus pieles escamadas y verdosas, sus grandes ojos…, estaban frente a mí, como si fueran a casa del retratista.

Impactante.

Cuando regresé a Barcelona, me encerré a pintar. Tenía prevista una exposición en la galería Alejandro Sales y quise añadir los retratos de estos seres. Debía contarlo pese a los problemas que sabía que me acarrearía.

¿Cómo reaccionaron los amigos, los galeristas, los críticos…?

Mal, mucha gente me ha preguntado desafiante: ¿por qué te han elegido a ti y no a mí?

¿Y?

Creo que es porque yo los puedo representar gráficamente, soy figurativo y escultor. Represento lo que veo, no cuento historias que puedan asustar a la gente. Quizá sea una de las maneras que han escogido para que nos vayamos acostumbrando a su imagen.

¿Tienen éxito comercial sus nuevas creaciones alienígenas?

No, por eso tras exponerlas en Roma he decidido hacer una exposición en mi estudio, porque las galerías no quieren saber nada de esta historia. Pero yo sigo gracias a la fundación de Nando y Elsa Peretti, que me está apoyando.

La crítica tampoco se ha hecho eco de su nueva línea.

No, y si la crítica no lo reconoce, el galerista no se atreve a hacer nada. En este momento, el arte es pura especulación. Pero, me juzguen como me juzguen, yo tengo el deber de retratarlos.

¿Y su entorno?

Por una cuestión generacional, muchos amigos han muerto, otros sencillamente han dejado de llamarme, así que he hecho nuevos amigos, he contactado con gente que entiende de este tema. Pero todos acabaremos entrando en este conocimiento, es cuestión de tiempo.

¿Qué piensa usted sobre estos seres?

Creo que ellos nos pueden ayudar, y que acabaremos contactando desde una base espacial. La sociedad está evolucionando muy rápidamente, pero es un contacto muy difícil de aceptar. A mí cuando me han dicho que hay seres intraterrenos, me he quedado anonadado.

Pero si quieren darse a conocer, ¿por qué no se dejan hacer fotos?

Porque sabríamos demasiado. Somos muy primitivos y violentos y ellos lo saben; prefieren darnos la información poco a poco. Déjeme que le cuente otro detalle.

Cuénteme.

Yo representaba sus orejas con una pincelada porque no las recordaba. Una noche en sueños las vi clarísimas. Me mandaron la imagen, ja ja ja…, sé que suena a locura, pero lo que le cuento es exactamente lo que me ocurrió. Me encantaría volver a verlos para afinar más, porque no sé cómo son sus pies ni sus manos.

¿Qué cree que quieren?

Que detengamos la destrucción del planeta. Y hay otra cosa que posiblemente tenga relación con el hecho de que me hayan elegido: la escultura flotante Miraestels que coloqué en el puerto de Barcelona, ese personaje que mira al cielo sobre un mar contaminado pidiendo ayuda.

¿Ha vuelto a tener algún avistamiento?

Nada. ¿Usted cree que estoy loco?

Publicado el 8 de junio de 2016 Sin comentarios
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