La expresión «Sincronía Numérica» trata de definir la aparente «casualidad» de observar la repetición de ciertos números, o secuencias de números, en nuestra vida: matrículas de automóviles, cifras en papelería burocrática de la más diversa índole, comentarios y citas de terceros, domicilios donde debemos concurrir por actividades cotidianas, la cifra repitiéndose en el reloj cuando lo miramos, etc. ¿Son simples casualidades o existe una fuerza invisible detrás de este fenómeno?

11_11_11

Uno de los ejemplos más típicos es despertar inopinadamente a la madrugada durante varios días y al mirar el despertador, ver que se trata de la misma hora.

Ante este evento, suele primar dos tendencias interpretativas. Una lo adjudica a la casualidad o, más bien, a cierta «memoria selectiva», argumentando que no llama tanto la atención mirar el reloj y registrar algo como «09:12», que hacerlo y encontrarse con el «13:13». La otra tendencia le asigna un propósito, un sentido, un mensaje: pasa, ocurre por algo.

Por simple economía de hipótesis sería dable suponer que la explicación se reduce a la primera posibilidad, si no tuviera una debilidad insoslayable: en efecto, salvo que cierta «intuición» nos obligue a dirigir la vista y la atención al reloj, cada vez que volvemos a mirarlo no podemos saber por anticipado cuál será la hora que mostrará, de manera que el hecho que se repita varias veces la correspondencia de «series numéricas significativas» no puede deberse al azar precisamente porque es azaroso el momento en que lo miramos.

Algún crítico dirá que miramos cientos de veces en el día el reloj de manera inconsciente, y la atención selecciona aquellos «recuerdos» de números significativos, peor contra esta mera suposición conspira que cada vez son menos las personas que usan el reloj de muñeca o buscan ver la hora en relojes de pared en detrimento de consultar su celular, proceso que por ser más engorroso (buscarlo o tomarlo, a veces presionar la tecla para que se ilumine, etc.) hace que se realice cuando hay verdadera necesidad de saber la hora. Y eso ocurrirá quizás una docena de veces en el día, pero no cientos. Y más aún: pese al detrimento en el uso de relojes personales (donde sí podríamos discutir si inconscientemente no lo miramos más seguido) este evento (la «sincronía numérica») se está manifestando como inversamente proporcional al uso del reloj pulsera.

La comprobación de incremento de estas «correspondencias» ha ido en aumento ha medida que se usaba menos el reloj pulsera.

La comprobación de incremento de estas «correspondencias» ha ido en aumento ha medida que se usaba menos el reloj pulsera.

Sé por haberlo debatido personalmente con algunos «racionalistas», que sus teorías basadas en la mirada inconsciente y repetitiva de los relojes y una «atención selectiva» en ningún caso es producto de un estudio cuidadoso sino es una simple suposición, una especulación, aunque ya sabemos que para los «racionalistas» sus suposiciones son «teorías comprobables» y las ajenas, es decir, las de todos los demás, especulaciones sin fundamento.

En mi caso particular, quiero decir en primer lugar que no tengo en lo personal nada muy interesante que contar. Sí es cierto que en algún caso me ha llamado la atención la repetición, tal vez por unos cuantos días, de ciertos números, pero el fenómeno no alcanza en mi vida el grado de continuidad, impacto, significación que muchos me han relatado. Constato el fenómeno como investigador en terceros; no me considero particular protagonista de él lo que es auspicioso porque me eyecta del incómodo puesto de sentirme protagonista de algo importante. Así, he solicitado el concurso de personas que dicen haberlo vivido y a través del tiempo he reunido un pequeño número de cuestionarios como para comenzar a emitir algunas conclusiones.

¿Te dieron otra vez el mismo número de casillero?

¿Te dieron otra vez el mismo número de casillero?

Quiero aquí señalar un hecho importante. A efectos de este artículo me han respondido sólo 25 lectores. Siendo decenas los que expresaron su interés ya que —comentaban— les serviría para interpretar sus propias historias. He puesto a disposición de cualesquiera el cuestionario con el que me he manejado, que sin duda algunos de ustedes podrán mejorar si desean profundizar en este estudio, y las poca participación me deja el gusto un tanto amargo de pensar que a algunas personas les interesa explicaciones que no contradigan tal vez su aproximación individual.

Los críticos dirán que 25 casos es una muestra demasiado pequeña como para concluir nada, y sólo responderé que, primero, siempre es mejor que sólo especular desde «me parece que…», y en segundo lugar que, cuando menos, me tomo el trabajo de reunirla, a la espera que ellos, los críticos, hagan un trabajo mejor. Pero como ya sabemos que ellos están convencidos que sus opiniones son más «científicas» y por lo tanto, valederas… ¿para qué van a gastar tiempo y esfuerzo en hacer una investigación propia, por pequeña que fuere?

De manera que, para quien interese, repasemos primero el cuestionario distribuido:

CUESTIONARIO SOBRE SINCRONICIDADES NUMÉRICAS

1) Indica cuál es el/los número/s con los que tienes correspondencias.

2) Relata brevemente en qué circunstancias te los encuentras.

3) ¿Recuerdas cuándo y cómo advertiste esta sincronicidad por primera vez?

4) Sigue produciéndose o ha cesado? Si es esto segundo, ¿cuándo?

5) Su manifestación, ¿se corresponde con determinadas situaciones, anécdotas, etapas de tu vida cotidiana?

6) En caso de respuesta positiva a la (4), esas correspondencias tienden a agruparse mayoritariamente en alguno de estos planos?:

  • Laboral.
  • Económico (fuera de lo laboral).
  • Afectivo.
  • Salud física.
  • Salud mental.
  • Eventos parapsicológicos, espirituales, «extraños» en general.
  • Social (amistades, etc.)

7) Haciendo un cálculo estimativo y conservador, ¿cuántas veces te lo has encontrado desde que comenzaste a observar su recurrencia?

8) Si tuvieras que agruparlo, ¿en qué porcentaje puedes decir que acompañó hechos o situaciones positivas de tu vida, y en qué porcentaje a negativas?

9) ¿Ha habido casos en los que no has notado ni una correspondencia positiva ni una negativa en tu vida?. ¿Cuántos —expresados en porcentajes aproximados del total—?

10) ¿Dirías que ha influido favorablemente en tu vida? ¿De qué manera?

11) ¿Qué piensas que habría ocurrido —o qué derroteros habrías tomado— en esas circunstancias si no hubieran «aparecido» esos números?

12) ¿Cuál es tu explicación personal sobre el hecho que sean esos números, y no otros?

13) ¿Crees que seguirán apareciendo indefinidamente o volverán a aparecer —en caso de haber cesado—?

14) ¿Permites que esta información sea empleada en una investigación a dar a conocer públicamente? (indica si con reserva o no de tus datos).

La mayoría de las respuestas, dado que tiene que ver con instancias personales, no tienen mayor valor cuantitativo —aunque sí cualitativo, ya que hablan mucho del entrevistado y sus historias personales—. Permítanme aquí señalar, por ejemplo, que con respecto a la pregunta (4), 14 personas dicen que las sincronías continúan al presente, 6 que han cesado y 5 que aparecen erráticamente (Para los defensores de las teorías de la «atención selectiva»: ¿por qué cesarían o discontinuarían si, precisamente, la curiosidad y fascinación debería incrementarse con el tiempo?).

Para la pregunta (5) —y esto es muy importante para quienes suponen que es la necesidad de sentirse protagonista de «algo importante» es lo que alimenta la correspondencia— 21 dicen que no ven ninguna correlación con hechos significativos, mientras que 4 dicen que sí la tuvieron.

Para la pregunta (8), los porcentajes dados por los 25 son totalmente erráticos y diferentes, al punto que resulta una nimiedad tratar de agruparles de alguna forma.

«Uno de los ejemplos más típicos es despertar inopinadamente a la madrugada durante varios días y al mirar el despertador, ver que se trata de la misma hora».

En cuanto a la pregunta (9), la enorme mayoría —19 casos— ratifica que no hay ninguna correspondencia significativa particular.

La misma cifra corresponde para la pregunta (10): 19 comentan que en nada ha influido (otra vez, unas respuestas inesperadas para quienes suponen que este es un ámbito propicio para las «proyecciones místicas» de la gente), y 6 señalan que sí.

La pregunta 11 pone de manifiesto que 22 personas señalan la percepción que nada hubiera cambiado en sus vidas si estos eventos no hubieran ocurrido. Otra vez, una respuesta inesperada para quienes tratan de zanjar el asunto con el argumento que son «juegos de la mente» para quitar a la gente de lo gris y aburrido de la cotidianidad.

En cuanto a la pregunta (12), 4 personas tienen variadas opiniones: «guiños del Universo» —la expresión me gustó tanto que la ocupo para ser parte del título de esta nota—, «portales» que se abren, mensajes angelicales… Pero 21 no tienen la menor idea ni opinión —en verdad, fue esta la razón por la que la mayoría decidió escribirme—.

Y comentario final: sólo 2 personas aceptaron que sus datos filiatorios pudieran llegar a ser compartidos públicamente. El resto pidió confidencialidad y anonimato, clara señal que otra de las poco felices explicaciones («necesidad de protagonismo») se acercan a la falta de respeto.

Llegados a este punto, comparando los comentarios de estos 25 colaboradores espontáneos con mis propias notas sobre el tema tengo elaborada mi particular teoría. Queda para mí bastante claro que los comentarios de todos ellos nos hablan más de lo que «no es» este fenómeno de lo que sí es. Por lo pronto y como resulta de lo comentado, no es nada vinculado a las opiniones previas o pareceres así como inquietudes e intereses de sus protagonistas. Queda claro que es un evento que «acompaña» más que «dispara» o «provoca».

Resonancia con la realidad

El físico Pierre Frankch tiene una teoría controversial desde sus propios estudios de Mecánica Cuántica. Él sostiene que lo que percibimos como «Tiempo» es en realidad un flujo de energía, o, más bien, un tipo de energía que fluye en un sentido. Este flujo cuántico es percibido por la naturaleza consciente (nosotros, por ejemplo) como «Tiempo», y llamamos «pasado» al punto original de esta energía fluyendo hacia nosotros.

infinite-time1

Pero Frankch va más allá y dice que este flujo cuántico también lo hace desde el futuro, es decir, en sentido contrario al que percibimos como Tiempo, y al chocar o, más bien, al haber una interacción de ondas, crean resonancias y discontinuidades a las que llamamos «Realidad». La premonición, por ejemplo, no sería más que la posibilidad de algunas personas de racionalizar la percepción de las ondas provenientes del «futuro».

Entonces, los Eventos Sincrónicos son las «protuberancias significativas» que reconocemos en la interacción de ondas. Ahora bien, como esa «Realidad» (lo que definimos como tal) no es ajena al observador —aún más, es una co-creación de la mente del observador—, lo que la gente ve como «coincidencias significativas» es el reflejo de su propia mente en la Realidad que co-crea constantemente.

Alguien dirá aquí: «Gustavo, por favor, ponlo sencillo». Y sería esto: no son mensajes angelicales. No son «portales» (lo que sea que quien lo suponga entienda entonces por ello). Es el emergente, el reflejo en el mundo que quien lo percibe está «ajustando» su resonancia con su Realidad. ¿Lo quieren en términos de autoayuda? Que está en el Camino donde debe estar. Señales que está haciendo lo correcto.

Como tributario que soy de la Geometría Sagrada, deudor de un Descartes que escribía «Dios geometriza» y siendo esos entes abstractos llamados números a la manifestación simbólica de entes gnoseológicos que pueden ser articulados en la otra gran e indisoluble variable cósmica, el Espacio, como Geometría.

Por ello les entusiasmo a que profundicen en este último saber mencionado (CLIC AQUÍ), ya que les dará el Paradigma de percepción para comprender la importancia —y la evidencia, en el sentido de «lo evidente»— de, más allá de encontrarle un «sentido» a esas «Sincronías Numéricas», comprender que la articulación de nuestras vidas con el universo que nos rodea encierra claves para los ojos que saben buscar.

Por Gustavo Fernández.

1 comentario
Etiquetas: , , ,

¿Te gustó lo que acabas de leer? ¡Compartilo!

Facebook Digg Twitter StumbleUpon Delicious Google+

Artículos Relacionados

 1 comentario
Comentarios
abr 4, 2018
10:05
#1 REBACOM:

Si, en efecto, la sincronía numérica es una realidad simbiocomunicante entre el mundo simbólico y el físico. Es parte de un fenómeno neoepistémico más complejo y profundo, (SINTO-CINCRONÍA-SIMÉTRICA) que se debate en círculos científicos denominados comunicología de la realidad. NUEVO CAMPO DE LAS CIENCIAS DE LA NATURALEZA

Reply to this commentResponder

Dejar un comentario