Un equipo internacional de investigadores del que han formado parte miembros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha detectado dentro del Sistema Solar algo nunca visto, un asteroide rodeado por un par de anillos. El hallazgo supone toda una sorpresa, ya que, hasta ahora, los sistemas de anillos, uno de los espectáculos más hermosos del cielo, solo se habían encontrado alrededor de planetas gigantes, como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. El origen de estos nuevos aros cósmicos, particularmente densos y estrechos, es todavía un misterio, pero los científicos creen pueden ser el resultado de una colisión que terminara por crear un disco de escombros. Los resultados se publica esta semana en la revista Nature.

asteroide-anillos

Cariclo, nombre que ha recibido este asteroide en castellano, tiene unos 250 kilómetros de diámetro y se encuentra situado entre Saturno y Urano. Sus dos anillos, de gran densidad y separados por una zona estrecha y oscura, tienen 7 y 5 kilómetros de anchura respectivamente. El hallazgo ha sido posible gracias a la observación, desde ocho enclaves distintos, del paso de Cariclo por delante de una estrella en junio de 2013. «No estábamos buscando un anillo y no creíamos que cuerpos pequeños como Cariclo los tuvieran, por lo que el descubrimiento ha sido toda una sorpresa», afirma Felipe Braga-Ribas, del Observatorio Nacional/MCTI en Río de Janeiro, Brasil.

Hielo de agua

Cariclo es el mayor de una población de objetos conocidos como centauros, que se distribuyen en una extensa región entre Júpiter y Neptuno y que comparten características tanto con los cometas como con los asteroides. Entre 1997 y 2008, Cariclo mostró un, hasta el momento, inexplicable descenso de brillo acompañado de la desaparición de la señal que indica la presencia de hielo.

Los astrónomos creen que estos anillos pudieron haberse formado a partir de los restos generados tras una colisión. Los restos quedaron confinados en los dos anillos. Por este motivo, es muy probable que el asteroide tenga, al menos, «una pequeña luna esperando a ser descubierta». Una secuencia de acontecimientos como esta, pero a una escala mucho mayor, podría explicar el nacimiento de nuestra propia Luna en los inicios del Sistema Solar, así como el origen de muchos otros satélites alrededor de planetas y asteroides.

La Red del Cono Sur

Además del observatorio Observatorio Nacional/MCTI en Río de Janeiro mencionado líneas arriba, entre la red de telescopios del hemisferio sur que se han utilizado para llevar a cabo el estudio internacional, cuya misión principal era observar objetos menores dentro del Sistema Solar, ha intervenido el observatorio de La Silla (Chile), situado a 2400 metros de altura; el Observatorio de Bosque Alegre (Argentina); el Observatorio Astronómico Los Molinos (Uruguay);el Observatorio Astronómico y Geofísico de Aiguá (Uruguay).

Publicado el 28 de marzo de 2014 1 comentario
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 1 comentario
Comentarios
mar 29, 2014
2:09
#1 HORACIO:

no soy experto en el tema pero…tenia entendido que asteroides y cometas viajaban en solitario por el espasio…dejando los escombros atras…esto pinta como un satelite como nuestra luna con poder de atraccion para mantener ese anillo.! saludos

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