En diversas regiones del mundo, los científicos han detectando en los últimos tiempos un fenómeno: la aparición de una nieve rosada, casi roja, a la que se ha también llamado nieve de sandía o, incluso, nieve sangrienta.

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A pesar del llamativo nombre, la explicación es simple: son nieves que se tornan de ese color debido a la presencia de algas rojas, que contienen astaxantina, un compuesto químico que viene a ser el «primo molecular» de la sustancia que hace que las zanahorias sean anaranjadas, recoge The New Yorker.

Estas algas rojas pueden permanecer «dormidas» en hielos y glaciares, pero, una vez se eleva la temperatura, «despiertan», proliferan y tiñen su inmediato entorno. El año pasado, un grupo de científicos confirmó que son ellas las que oscurecen ciertas superficies glaciares, con lo cual reducen la capacidad de esas formaciones heladas para reflejar la luz del sol y provocan, en consecuencia, que absorban más calor. Sin embargo, hasta hace poco no hubo experimentos que así lo comprobaran.

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Esa laguna científica ha sido llenada recientemente, cuando un grupo de investigadores de la Universidad de Alaska Pacific (Alaska Pacific University, EE.UU.) llevó a cabo experimentos con esta nieve inusual. Sus resultados los publicaron en la revista Nature Geoscience.

Peligrosa combinación

Para el estudio se dejó acumular grandes cantidades de la nieve roja, e incluso se brindó nutrición adicional a sus algas. Luego esos cúmulos fueron derretidos para analizarlos y compararlos con otros cuyas algas no fueron alimentadas adicionalmente, así como con las de campos nevados o helados de Harding, Alaska, que no contenían tales organismos.

Las sospechas se confirmaron: más algas significan más nieve derretida. Las parcelas de nieve libres de algas rojas mostraron tres veces menos probabilidades de derretirse que aquellas enriquecidas por ese tipo de organismo vegetal. Además, se pudo precisar que dichas algas necesitan, para su proliferación, de dos elementos: agua y nutrientes.

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Detalle de la colonia de las algas responsable por teñir la nieve de rosado.

Los autores de la investigación advierten que la combinación del cambio climático —que de por sí incrementa el derretimiento de hielos polares— con polvo agrícola cargado de nutrientes, puede crear ambientes más favorables para que las algas de nieve roja proliferen en el futuro.

«Los modelos de clima y de fusión que ignoran el forzamiento radiactivo microbiano corren el riesgo de subestimar las tasas del calentamiento y el consiguiente aumento del nivel del mar», concluyeron los investigadores.

Publicado el 23 de septiembre de 2017 1 comentario
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 1 comentario
Comentarios
sep 24, 2017
22:09
#1 María Inés Bruccolleri Rennella:

Este es un muy importante dato para hacer conocer su acción en todo el mundo; para que se conozca su función y los peligros que YA!, deben estar ocasionando. Es un ALERTA MUNDIAL!!.

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