Los bajau viven en casas flotantes y son capaces de descender hasta 70 metros a pulmón para pescar. Un equipo ha encontrado la adaptación genética que les permite estas capacidades extraordinarias.

Un pescador Bajau bucea en busca de peces armado con una rústica lanza.

A los bajau los llaman «los nómadas o gitanos del mar». Son alrededor de un millón de personas y viven en zonas costeras de Filipinas, Indonesia o Malasia. La mayoría nacen, viven y mueren en barcas o plataformas flotantes sobre el mar de Sulawesi. Su dieta es exclusivamente marina. En estas sociedades, los niños empiezan pronto a bucear y son los hombres adultos los que se sumergen en busca de comida. Su capacidad de inmersión, hasta los 70 metros y durante —según se ha reportado— aproximadamente 13 minutos, es tan reconocida que, para muchos de ellos, su principal fuente de ingresos externos es la recolección de criaturas como los pepinos de mar para los restaurantes de Hong Kong o Macao.

En 2015, y mientras trabajaba para la Universidad de Copenhague (Dinamarca), la investigadora Melisa Ilardo viajó hasta la región, en concreto hasta el poblado bajau de Jaya Bakti, en la isla indonesia de Célebes. Allí se dedicó a medirles el bazo con un aparato de ultrasonidos compacto y a tomarles muestra de saliva.

Con la ayuda de un par de pesos y unas precarias gafas de cristal y madera, algunos miembros de la etnia son capaces de permanecer bajo el agua durante 13 minutos y descender hasta 70 metros de profundidad.

Con la ayuda de un par de pesos y unas precarias gafas de cristal y madera (foto), algunos miembros de la etnia son capaces de permanecer bajo el agua durante 13 minutos y descender hasta 70 metros de profundidad.

Los resultados de la investigación iniciada con aquel viaje, publicados en la revista Cell esta semana, muestran que los bajau tienen el bazo hasta un 50 % más grande que otros pueblos con los que están emparentados, como los saluan —que viven en el interior de la isla de Sumatra—.

La conexión entre un mayor bazo y la apnea ya se conocía en otros pueblos, como los ama japoneses, tradicionales buscadores de perlas. También hay estudios con otras especies, como las focas y los leones marinos, que muestran un bazo súper desarrollado.

Los bajau pasan toda la vida en pueblos sobre el agua.

Los bajau pasan toda la vida en pueblos sobre el agua.

No hace falta ser ama o bajau para apreciar esa relación entre el bazo y la inmersión. Al sumergirse, introduciendo la cara bajo el agua y aguantando la respiración, el mecanismo es automático: el bazo se contrae mientras se expanden los pulmones. Pero no se trata solo de dejar hueco a la expansión pulmonar. El bazo tiene una función clave en la eritropoyesis, o formación de glóbulos rojos. Al contraerse libera entonces gran cantidad de ellos cargados de oxígeno. Así se entiende la ventaja que supone tener un bazo más grande. Pero, ¿es algo que se logra tras muchas inmersiones o se nace con ello? En el caso de los bajau, se nace así. Tanto los que se sumergen como los que no tienen el bazo más grande.

«Los humanos somos seres realmente plásticos. Podemos adaptarnos a un gran número de entornos extremos diferentes solo con cambios en nuestro estilo de vida o en la conducta, por lo que no necesariamente tendríamos que encontrar una verdadera adaptación genética al buceo», comenta Ilardo. Pero la encontraron. Tras comparar el ADN de las muestras de saliva de los bajau con las de los saluan , comprobaron que entre los primeros predomina una variante en un gen que afecta a la producción de las hormonas tiroideas y, por tanto, el tamaño del bazo.

Las mutaciones genéticas no se quedan en el bazo. La investigación ha encontrado otras 25 variaciones que aún deben de estudiar a fondo. Algunas parecen relacionadas con la ralentización del ritmo cardíaco (bradicardia) o una vasoconstricción periférica selectiva, que les permite insuflar más oxígeno a los tejidos de órganos vitales como el cerebro, el corazón o los pulmones.

Fuente: Cell. Edición: El País.

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Comentarios
abr 20, 2018
0:41

En un planeta donde el 75% de su espacio lo ocupa el agua, esto tenía que pasar…

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