Los Testimonios

Algunos de los muchos testigos oculares aseguran que esa noche había más de un objeto víctima de la excesiva artillería, mientras que otros solo dicen haber avistado uno. Más allá de eso, coinciden en en lo esencial como que: (1) por lógica y paranoia se pensó en principio que era un ataque aéreo de los japoneses… algo que en ese entonces fue usado como chivo expiatorio a la hora de dar una explicación —y aun hoy en día dentro de la fauna pseudoescéptica; (2) que los objetos no pudieron ser identificados como algo mundano; (3) que a pesar de tanta munición, pólvora gastada, e impactos directos, no se pudo derribar absolutamente nada siendo que el objeto o los objetos estaban a distancia de tiro y casi inmóviles; (4) que posterior al hecho no se dio una explicación satisfactoria al público; y (5) que hasta ahora ninguna nación del mundo se hizo responsable por dicha invasión de espacio aéreo norteamericano.

Un veterano de la Segunda Guerra Mundial, conocido como H.C., hace pocos años declaró:

“Soy un veterano de la II Guerra Mundial. Quisiera notificarles que fui uno de los tantos testigos del evento acaecido aquel febrero de 1942. Tenía 14 años para ese entonces, y vivía en la zona de Adams y Crenshaw de Los Ángeles. Mi familia observó el episodio entero a través de la ventana panorámica de mi casa, cuya vista daba justamente hacia el oeste. Las sirenas antiaéreas nos despertaron a las 2 a.m. Hubo un rato de silencio luego de eso, y acto seguido se comenzaron a oír los estallidos del fuego antiaéreo. El cielo del noroeste estaba encendido con explosiones y las luces de los reflectores. La acción se movía hacia el sur siguiendo la línea costera. Recuerdo claramente como las luces de los reflectores convergían en la parte inferior de objetos extraños que daban la impresión de volar en formación. Parecían estar ajenos y ser completamente inmunes a los misiles que explotaban alrededor. Desde chico me interesé en la aviación, y aun sigo interesado, pero debo admitir que era difícil discernir qué eran esos objetos debido al asombro, la excitación y la especulación del momento. Me sorprendió de sobremanera enterarme días después que a pesar de tanta potencia de fuego no se encontró evidencia alguna de haber derribado algo.

“Vivía en Virginia Road, media cuadra al sur de West Adams Boulevard y un cuarto de milla al sur de lo que ahora es la carretera interestatal 10 de Santa Mónica, cerca de 5.5 millas al sudeste del actual Centro Cívico de Los Ángeles; y aproximadamente 10.5 millas al este de la costa de Santa Mónica.

“Como ya dije, el avistamiento se llevó a cabo en dirección oeste a través de una enorme ventana panorámica que nos proporcionaba una vista sin obstrucciones. Después fuimos hacia las ventanas de la cocina y el porch, que daban al sur, para seguir observando la acción que se desplazó hacia ese lugar. Ergo, el suceso siguió la línea costera.

“Pudieron haber estado a dos, tres o hasta seis millas de distancia. No me acuerdo de ese detalle con precisión debido a que pasó mucho tiempo. Pero lo que sí recuerdo bien son las luces de los reflectores convergiendo en la parte de abajo de estos objetos colorados volando en formación.”

Sin embargo, otros testigos, como Scott Littleton, aseguraron ver solo un objeto:

“Fui testigo ocular de los eventos ocurridos aquella madrugada inolvidable de Febrero de 1942. Por ese tiempo tenía solo 8 años, y mis padres vivían en 2500 Strand en Hermosa Beach, en la mera playa. Por tal motivo, teníamos asientos de primera fila para el avistamiento. Cuando mi padre partió a cumplir su deber como guardián en la vigilancia antiaérea, mi madre y yo vimos un objeto brillante que fue apuntado tanto por reflectores desde Palos Verdes como de Malibu/Pacífico/Palisades y rodeado por los estallidos del inefectivo armamento del ejército, mientras el mismo se desplazaba lentamente sobre la costa desde el noroeste hacia el sudeste. Se dirigió hacia tierra sobre Redondo Beach, un par de millas al sur de nuestro punto de vista, y eventualmente desapareció hacia el este de las colinas de Palos Verdes, que hoy se conoce como Rancho Palos Verdes. El incidente en su totalidad duró, al menos desde nuestra perspectiva, cerca de media hora, aunque no le tomamos el tiempo. Al igual que otros niños del vecindario, pasé la mañana siguiente recogiendo piezas de metralla en la playa; de hecho, uno se pregunta cómo es posible que tan poca gente fuera herida por esa cosa.

“No recuerdo haber visto alguna formación discernible, solo una pequeña bola de luz brillante en forma de ‘pastilla’ (Nota del editor: el término ‘platillo volador’ aun no había sido adoptado). Solo vimos un objeto, no varios como reportaron más tarde algunos testigos. Por aquel entonces estábamos convencidos que se trataba de un avión japonés de reconocimiento y que Los Ángeles era un serio candidato a recibir un ataque vía aérea. Cabe destacar que esto pasó menos de tres meses después de lo de Pearl Harbor. Pero desde ya, nada de eso fue lo que sucedió. Luego de la guerra todos esperábamos que ‘ellos’, los militares, nos dijeran que fue lo que realmente vimos allí arriba… pero hasta ahora no lo han hecho..”

Las imágenes

La fotografía principal que ilustra este artículo fue tomada por Frank Warren y obtenida del negativo original.

Fotografía original tomada por Frank Warren. En ella se observa claramente como los reflectores confluyen en un objeto con forma de platillo.

A continuación el detalle del objeto iluminado por los reflectores:

Izq: Gamma reducida para disminuir iluminación y contraste. Der: Iluminación reducida, contraste mejorado.

A veces es de ayuda ver el negativo. Se podría decir que así es como luce el negativo original:

Negativo de la imagen.

Publicado el 5 de marzo de 2011 6 comentarios
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 6 comentarios
Comentarios
mar 5, 2011
21:55
#1 dsk:

Creo que hubiera sido muchisimo mas interesante una película ambientada en la noche del 25 de febrero de 1942, no creen? En blanco y negro.

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mar 7, 2011
2:50
#2 JoaK:

Pequeño laburo te mandaste :P

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mar 7, 2011
18:42
#3 barbarotico:

Los goviernos del “sistema” estan encaprichados en que los pueblos de l tierra veamos a los extraterrestres como una amenza. Los que pueden ser una amenaza son los grises y los reptilianos pero los humanos de origen extratarrestres no son ni una amenaza ni son enemigos.

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mar 7, 2011
19:32
#4 Arkantos:

Gracias por el comentario JoaK, lo venía preparando hace varias semanas con el fin de publicarlo antes del estreno de la película. Es mi forma de contribuir a “desficcionalizar” el tema.

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may 1, 2011
20:30
#5 Knowledge:

Odio sonar infantil pero alguien recuerda el episodio de Thundercats: Bueno y Feo?
No les quedo nada del mensaje?
El hecho que se vea similar al simio-homo-sapiens no hace que sea bueno, del mismo modo el hecho de parecer ave o reptil o canino o felino, no hace que sean malignos…
no es que defienda a los grises o reptiles, que parecen tan reales como amigos imaginarios, pero las apariencias engañan, asi que por mucho que los playaranos o centauris digan somo buenos, siendo rubios caucasicos hacen que mi cerebro piense en otra conquista española-americana, donde los que no son rubios caucasicos sufren horrores, no es que los acuse pero… da que pensar…

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oct 2, 2011
0:48
#6 MrRodzno:

@Knowledge: no eres infantil para nada, lo describiste tal como debia de ser

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