Datos recogidos por la sonda Galileo han proporcionado evidencia in situ de una pluma que emerge en la luna helada joviana Europa, y que avala que hay un océano global en su interior.

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Desde hace unos años, Europa ocupa un lugar destacado en el ranking de prioridades de las agencias espaciales. Los datos recabados por las misiones que la han estudiado apuntan a que, además de tener un gran océano de agua líquida bajo su superficie helada, aparentemente reúne las condiciones necesarias para que allí vivan microorganismos.

Un nuevo estudio basado en observaciones realizadas en los años 1990s por la nave espacial de la NASA Galileo acaba de aportar más pruebas sobre el potencial de este mundo para albergar vida.

Coincidiendo con la publicación del estudio en la revista Nature Astronomy, una rueda de prensa de la NASA que tuvo lugar en el día de la fecha ha explicado los nuevos resultados. «Sabemos que Europa tiene muchos de los ingredientes necesarios para que exista vida como la conocemos, como agua líquida o energía», ha señalado Elizabeth Turtle, de la Universidad Johns Hopkins, durante el debate con sus colegas.

Comparación de tamaño entre la Tierra, la Luna y Europa.

Comparación de tamaño entre la Tierra, la Luna y Europa.

Las observaciones realizadas con el telescopio espacial Hubble entre 2012 y 2016 mostraron lo que parecían ser géiseres de material emanando de la superficie helada de Europa, un fenómeno que respaldaba la existencia del océano subterráneo de agua líquida que los astrofísicos creen que hay en su interior, varios kilómetros por debajo de su superficie.

Ahora, la revisión y análisis de los datos recogidos en 1997 por la nave Galileo durante su mayor aproximación a Europa, cuando se situó a menos de 400 kilómetros de distancia de este satélite, confirmarían la existencia de estos géiseres (también llamados plumas) que transportan material desde el interior.

Según explican los autores del estudio, liderados por Xianzhe Jia, de la Universidad de Michigan, los cambios que han observado en el campo magnético y en el plasma alrededor de Europa son fácilmente explicables por la presencia de un géiser.

Composición de imágenes de la luna Europa tomadas por la sonda Galileo.

Composición de imágenes de la luna Europa tomadas por la sonda Galileo.

Los científicos reconstruyeron la trayectoria seguida por la sonda Galileo y señalaron la localización del géiser en la superficie de la luna. Ese lugar coincidía con una región en la que habían detectado temperaturas anómalas debido al calor procedente del interior de Europa. Se trataría, por tanto, de una prueba independiente de la recogida por el telescopio Hubble, de que esta actividad se está produciendo en la luna Europa.

«No sabemos cuál es la composición de los géiseres», ha señalado Xianzhe Jia durante la rueda de prensa aunque los científicos creen que podría ser agua.

Recogida de muestras

La existencia de estos géiseres, argumentan los autores del estudio, facilitarían la recogida de muestras de material pues, en lugar de una misión que taladrara la superficie helada (que sería muy cara y técnicamente muy compleja, pues creen que el océano está a entre 16 y 25 kilómetros de profundidad), una sonda orbitadora podría recogerlas de forma más sencilla para determinar así si podría ser habitable.

La imagen de la izquierda muestra la ubicación de plumas de erupción observadas por el Hubble (ovalo verde). El área más caliente está en rojo (derecha).

La imagen de la izquierda muestra la ubicación de plumas de erupción observadas por el Hubble (ovalo verde). El área más caliente está en rojo (derecha).

Su superficie parece demasiado inhóspita para que pueda sobrevivir algún organismo pues además de las gélidas temperaturas (por debajo de los -170 ºC) cuenta con una atmósfera muy fina, por lo que la radiación que llega debe ser muy intensa.

Los astrofísicos están impacientes por poder tomar muestras del contenido de estos géiseres. En la hoja de ruta de las agencias espaciales hay en marcha varias misiones para conocer mejor el sistema de Júpiter, aunque aún habrá que esperar bastantes años.

Las sondas JUICE (JUpiter ICy moons Explorer), de la Agencia Espacial Europea (ESA), y Europa Clipper, de la NASA, serán lanzadas en 2022 para explorar la luna Europa.

Fuente: NASA. Edición: Teresa Guerrero/El Mundo.

2 comentarios
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 2 comentarios
Comentarios
may 14, 2018
17:33
#1 Juan valdes Rodríguez:

Esta bien argumentado, muy interesante y lo más importante, existe la esperanza, en que la humanidad tiene opciones de vida fuera de la tierra y además, no somos los únicos fuera de la tierra!

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may 15, 2018
1:00
#2 HORACIO..:

@Juan valdes Rodríguez: si todos vivimos aca y NO en otro lado ., es por que no hay opciones fuera de este planeta…

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