El dios Hermes poseía sandalias aladas que le permitían descender planeando.

Sí comparamos la mitología greco-romana a la moderna ficción científica, ¿estaríamos incurriendo en exageraciones? Las armas mágicas, los carros alados o la capacidad de volar de aquellos dioses hablan por si mismos. Hasta Rómulo, este héroe que lanzó las bases de nuestra civilización, no murió, mas se elevó a los cielos en una nube…

La historia oficialmente acepta que la civilización grego-romana posee un enigma básico: ¿cómo es que un pueblo tan inteligente y culto como los griegos y los romanos inventaron leyendas tan infantiles? El gran poder alcanzado por Grecia y por Roma contrastan con la ingenuidad de sus tradiciones y mitos.

El historiador inglés W. Raymond Drake estudió profundamente los registros de la cultura greco-romana y concluyó que allí también los dioses vinieron del espacio en naves de diversos tipos. En la cultura griega, así como en su versión romana, existen las mismas figuras encontradas en otras civilizaciones: el colonizador, el gigante, el casamiento entre “dioses” y terrestres, el conocimiento prohibido entre los hombres, el Paraíso, la Edad de Oro, la energía usada sin control causando terribles tragedias, las luchas entre “seres del cielo”, etc.

“El mito no es imaginación, ni ficción etérea de un pasado hace mucho olvidado, mas sí una tradición oral, recuerdos oscuros de una remota antigüedad, con intensa impresión en la mente popular”, conforme observa Raymond Drake en Dioses y Astronautas en la Grecia y Roma Antiguas. En su libro, Raymond resalta una serie de “coincidencias” entre los mitos griegos y los de otros pueblos, incluyéndolos así en los registros de la Biblia. Veamos:

1) Urano (Cielo) desposó a Gea (Tierra) y fue padre de doce hijos gigantes, los Titas, y también de tres hijos rebeldes, los Cíclopes, que tenían un sólo ojo.

2) Uno de los hijos de Urano y Gea, Cronos (Tiempo), acabó castrando al propio padre. Urano maldijo a su hijo y garantizó que él también sería destronado por sus descendientes. En seguida, Cronos se casó con su hermana Réia, y gobernó el mundo en una Edad de Oro, celebrada por todos los poetas de la Antigüedad. Los hombres vivían como dioses en una bendita satisfacción, libres de trabajos y de dolores, en una dulce inocencia, pues la tristeza y el pecado todavía no habían aflijido sus almas. La humanidad no envejecía y no era sometida por dolencias, los hombres prosperaban en una perfecta salud física y espiritual encima de todos los males, alegres y en fiestas. Cuando, por fin, morían, era como si sus ojos hubiesen sido atrapados por el sueño.

3) Perturbado por la profecía de Urano, Cronos comía todos los hijos que su mujer Réia le daba. Zeus sobrevivió. Durante diez largos años, la guerra se mantuvo entre Cronos, ayudado por los Titas, y Zeus, armado con las armas mágicas de los Cíclopes que él liberara. El conflicto se esparció por toda la Tierra, el mar, el cielo, llevado a efecto con todas las fuerzas cósmicas de los dioses.

4) Zeus venció en la guerra. Él, desde su morada en el Monte Olimpo, odiaba a la humanidad y privó a los hombres del fuego. El héroe Prometeo robó el fuego del cielo. Zeus juró venganza, los Gigantes se rebelaron y apiló montaña sobre montaña para escalar el cielo. Después de una guerra titánica, que convulsionó la Tierra y el Cielo, Zeus venció. Para castigar al hombre, él creó la mujer, Pandora, de cuya famosa caja dejó salir todas las miserias para afligir a la humanidad.

5) Zeus encadenó a Prometeo a un pico, en el majestuoso Cáucaso, donde de día un águila despedazaba su hígado, que era renovado mágicamente a la noche. Más tarde él fue liberado por Hércules, y, perdonado, dedicó su genio a enseñar al hombre las artes de la civilización.

6) Cuando Zeus resolvió destruir la degenerada raza de los hombres, Prometeo aconsejó a su hijo Deucaliao que construyese una barca. En el gran diluvio sólo se salvó él y su mujer, Pirra.

7) Un horrible monstruo celeste, Tifeu, expulsó los dioses aterrorizados del Monte Olimpo para el Egipto, reforzando los más antiguos eslabones entre esos dos países. Por fin, Zeus lo mató con un rayo.

Viajando con una increíble rapidez

En este caso, así como en todos los otros presentados en este trabajo, Drake aconseja: “Si ridiculizamos los mitos griegos, esto se debe al hecho de que estos cuentos se contradijeron con la presente manera convencional de pensar. Los antiguos acreditaban en los dioses. Hoy nuestras mentes son condicionadas por la cultura contemporánea, y no podemos sintonizarla con el clima mental, con el espíritu de las eras pasadas. Si nos transportásemos hacia las murallas de Troya, habríamos de sentirnos tan extraños como Aquiles perdido en el trabajo de Londres”.

¿Y las naves voladoras? Drake levanta otra serie de pistas:

“Los dioses se movían por los cielos con más fuerza y rapidez que los mortales. Poseidón atravesaba una inmensa distancia con apenas tres pasos, como el dios Vishnu de la India. Hera viajaba con la rapidez del pensamiento. Hermes y Atenea descendían planeando sobre sandalias aladas. Atenea a veces era representada volando como un halcón. Poseidón dio a Penélope un carro de guerra alado, que cuando corría por el mar no se mojaba los ejes.

”Y más: Demeter hizo un carro de guerra de dragones alados para Tripolemo y le dio el trigo que él llevó por el cielo y esparció por toda la Tierra habitada. La vengativa Medeia mató los dos hijos que había tenido con Jasao y voló hacia Atenas en un carro empujado por dragones alados.

”En el ‘Fedro’, Platón describre a Zeus, el poderoso líder, asegurando las riendas de un carro alado, atravesando los cielos con sus dioses. Homero, en el Libro 5 de la Ilíada, da una maravillosa descripción de Minerva en su carro resplandeciente, arrastrado por los caminos etéreos, cortando el cielo líquido a gran velocidad sobre Grecia, para aterrizar cerca de Troya.”

Alrededor de 1970, el dibujante Georges Pichard y Jacques Lob crearon una versión libre en cuadritos de la famosa Odisea, de Homero. En la que, el propio Homero surge como una especie de reportero ciego, cargando un grabador donde registra las aventuras de Ulises. En esta Odisea modernizada, los dioses son cosmonautas a bordo de una nave madre estacionada en la cima cubierta del Monte Olimpo. Ellos observan, deciden, a través de monitores a bordo, los movimientos de los terrestres en la superficie, y deciden como intervenir en sus vidas. Y, a través de unidades de transportes propias, ellos descienden a la Tierra e interfieren directamente en los acontecimientos.

Publicado el 22 de mayo de 2005 Sin comentarios
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