La actividad humana puede alterar algunos de los mecanismos que han modelado nuestro planeta hasta ahora. Según un estudio del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, la influencia de la actividad humana en el clima va a retrasar el comienzo de la próxima Edad de Hielo. Los resultados de la investigación, que publica Nature, revelan que incluso una moderada interferencia humana en el ciclo del carbono del planeta puede posponer 100.000 años el inicio de un nuevo ciclo glacial.

El faro de St. Joseph en el Lago Michigan, víctima de la ola de frío polar que azotó Norteamérica a principios de 2014. La temperatura llegó a descender hasta los -50º C.

El faro de St. Joseph en el Lago Michigan, víctima de la ola de frío polar que azotó Norteamérica a principios de 2014. La temperatura llegó a descender hasta los -50º C.

Andrey Ganopolski, autor principal del estudio, explica que «incluso sin cambio climático antropogénico no se espera el comienzo de una nueva edad de hielo antes de 50.000 años a partir de ahora, lo que ya hace del Holoceno una época geológica inusualmente larga entre las edades de hielo». Sin embargo, el estudio muestra que con unas emisiones adicionales de CO2 —procedentes de la quema de petróleo, carbón y gas— moderadas ya sería suficiente para posponer la próxima edad de hielo durante otros 50.000 años. «La conclusión —dice Ganopolski— es que nos saltaríamos un ciclo glacial entero, lo cual no tiene precedentes y demuestra que la humanidad es capaz de interferir en un mecanismo que dio forma al mundo tal como lo conocemos».

Para llegar a estas conclusiones los investigadores proponen una relación funcional crítica entre la insolación del verano boreal y la concentración global de dióxido de carbono (CO2), que explica el inicio de los últimos ocho ciclos glaciales y podría anticipar futuros períodos de inicio glacial. «Nuestros resultados indican una relación entre la insolación de verano y el CO2 atmosférico para que comience un crecimiento a gran escala de la capa de hielo que no solo explica lo que ha ocurrido en el pasado, sino que también nos permite anticipar periodos futuros», dice Ganopolski.

Quema de combustibles fósiles

A partir de un elaborado modelo del sistema de la Tierra que simula al mismo tiempo el comportamiento de la atmósfera, el océano, las capas de hielo y el ciclo global del carbono, los científicos analizaron los efectos de las nuevas emisiones de CO2 de origen humano en el volumen de hielo en el hemisferio norte.

«Debido a la extremadamente larga vida útil del CO2 en la atmósfera, las emisiones pasadas y futuras tienen un impacto significativo en el calendario para un nuevo ciclo glacial», explica Ricarda Winkelmann, coautora del estudio. «Nuestro análisis muestra que incluso pequeñas emisiones de carbono adicionales afectarán con mucha probabilidad a la evolución de las capas de hielo del hemisferio norte durante decenas de miles de años, y emisiones moderadas de 1.000 a 1.500 gigatoneladas de carbono posponen con seguridad la próxima edad de hielo al menos 100.000 años».

Debido a su gran tamaño, la central térmica de Drax es el mayor emisor de dióxido de carbono del Reino Unido. La AEMA valora los daños por contaminación producidos por esta central en 3.482 millones.

Debido a su gran tamaño, la central térmica de Drax es el mayor emisor de dióxido de carbono del Reino Unido. La AEMA valora los daños por contaminación producidos por esta central en 3.482 millones.

La búsqueda de las causas de los ciclos glaciales sigue siendo uno de las más fascinantes preguntas de análisis del sistema de la Tierra y, especialmente, de la paleoclimatología, el estudio de los cambios climáticos a lo largo de toda la historia de nuestro planeta. Por lo general, el comienzo de una nueva edad de hielo está marcada por períodos de muy baja radiación solar en el verano. Sin embargo, la insolación de verano está cerca de su mínimo en la actualidad, y no hay signos de una nueva edad de hielo. «Esto es lo que motivó nuestro estudio —dice Winkelmann— pues desentrañar el misterio de los mecanismos que impulsaron los ciclos glaciales pasados facilita nuestra capacidad para predecir el próximo».

Por su parte, Hans Joachim Schellnhuber, director del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, explica que «las glaciaciones han conformado, como ninguna otra fuerza en el planeta, el entorno global, lo que ha determinado el desarrollo de la civilización humana. Por ejemplo, a la última edad de hielo le debemos nuestro suelo fértil, y también que tallara los paisajes. Sin embargo, hoy en día es la humanidad con sus emisiones por la quema de combustibles fósiles la que determina el desarrollo futuro del planeta. Esto ilustra claramente que hace tiempo que hemos entrado en una nueva época geológica, y que en el llamado Antropoceno la humanidad se ha convertido en una fuerza geológica por sí misma».

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Comentarios
ene 18, 2016
11:42
#1 Jorge:

En los EE.UU siguen llenando la atmósfera con GAS METANO.
Metano: el segundo gas que más contribuye al efecto invernadero acentuado es el metano (CH4). Desde el principio de la Revolución Industrial, las concentraciones de metano en la atmósfera se han duplicado y han contribuido un 20% al incremento del efecto invernadero. En los países industrializados, el metano representa normalmente el 15% de las emisiones de los gases invernadero.
El escape de metano que amenaza a la población de los Ángeles continúa, tras cuatro meses.

https://ydequehablamosahora.wordpress.com/2016/01/18/alarma-california-hace-4-meses-que-hay-una-fuga-masiva-de-gas-metano/

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