Los habitantes de este Norte habrían venido del espacio exterior, viviendo —durante mucho tiempo— en una situación de armonía y desenvolvimiento espiritual. Este primer ciclo se habría terminado cuando cambios geológicos en la Tierra congelaron el Polo Norte.

dioses-norte

«Entre los nórdicos, equivaldría a la propia Asgard, la morada de los dioses».

La segunda raza habría vivido en la llamada Hiperbórea, una tierra también situada «al norte», viviendo permanentemente a la luz del sol. Los hiperboreanos, continuadores de la civilización del Norte, serían altos, rubios y espiritualmente superiores a todo lo que podamos imaginar. Los hiperboreanos serían los responsables de la raza de gigantes que en seguida habitó los continentes perdidos de la Lemuria y Mu.

A pesar de las poquísimas pruebas materiales existentes, se acredita que existieron dos grandes continentes hace cerca de 50 mil años: la Lemuria, cuyo centro sería la actual isla de Madagascar, en el océano Índico; y Mu, que estaría localizada alrededor del actual territorio de Mongolia, entre China y la Rusia. Estas dos civilizaciones se habrían expandido para todo el resto del planeta.

Según los relatos y leyendas, los habitantes de Mu y de la Lemuria serían, en principio, gigantes bisexuales contemporáneos de los dinosaurios y de las sequoias. Serían los hijos directos del cruzamiento entre seres del espacio y mujeres terrestres y, con el tiempo, habrían disminuido de tamaño (de 3,60 para 2,10 m) y se dividió en masculino y femenino.

El inicio de la degeneración

Los lemurianos poseían la apariencia de indios con la piel azulada y la protuberancia de un tercer ojo en el centro de la frente. Y dominarían un vasto conocimiento del uso de la energía cósmica, siendo los constructores de inmensos monumentos de piedra. Dominarían también la energía nuclear, la luz fría y un equivalente del rayo láser. Se acredita que el fin de los lemurianos fue una consecuencia del uso descontrolado de esas fuerzas.

Mapa de la hipotética existencia de Mu.

Mapa de la hipotética existencia de Mu.

En cuanto a Mu, este continente tendría como base siete ciudades en el actual océano Pacífico. Según James Churchward, la mayor autoridad en la investigación de Mu, esta civilización habría surgido hace 150 mil años alcanzando su esplendor hace 75 mil años, para después dispersarse.

Churchward cita un antiguo relato descubierto por él en tierras de la actual Mongolia: «Cuando la estrella Baal cayó donde hoy existe sólo el mar, las siete ciudades temblaron y las rutas se llenaron de una densa humareda. Los hombres temblaron de miedo, y una gran multitud se reunió en los templos y en el palacio del rey. El rey dice: “Yo no tenía previsto todo esto?” Y los hombres y las mujeres, vestidos con sus ropas preciosas, adornados con sus maravillosos collares le rogaban e imploraban: “Salvanos Ra-Mu!” Mas el rey profetizó que todos deberían morir con sus esclavos y sus hijos, y que de sus cenizas nacería una nueva raza».

Todo indica que la nueva raza se estableció en el medio del Mediterráneo, en la Atlántida.

La Atlántida ya pertenece a un tiempo más accesible, aunque los historiadores oficiales se nieguen a reconocer su existencia. Entre tanto, el relato más detallado de este continente perdido pertenece a uno de los más respetados filósofos griegos de todos los tiempos, Platón.

Mapa de Athanasius Kircher mostrando una supuesta ubicación de la Atlántida. (Mundus Subterraneus, 1669). Mapa orientado con el sur arriba.

Mapa de Athanasius Kircher mostrando una supuesta ubicación de la Atlántida. (‘Mundus Subterraneus’, 1669). Mapa orientado con el sur arriba.

En verdad, Platón describió (en Timeus y Critias, 360 a.C.) la historia que le fue contada por su maestro, el legislador Solon. Solon, por su lado, oyó la descripción de la boca del sacerdote de Sais, una ciudad egipcia muy ligada a los griegos. Solon narró a Platón sobre una guerra entre los atlantes y los griegos, que saldrían vencedores, y sobre la destrucción total de la Atlántida, en el 12.000 a.C.

La descripción de Platón llega a los detalles de la planta de la ciudad central de la Atlántida, sus jardines, gimnasios e hipódromos. Dice que ella hacía parte en la división de la Tierra entre los «dioses», y que «Poseidón habiendo recibido como quiñon la isla Atlántida, instaló, en cierto lugar de esta isla, los hijos que engendrara de una mortal».

La última parte de la narrativa del filósofo sigue la misma línea de tantas otras, tratando de la mezcla entre «dioses» y «mortales», con la consecuente degeneración de la especie: «Durante numerosas generaciones, y en cuanto dominó en ellas la naturaleza del dios, los reyes escucharán las leyes y permanecerán unidos al principio divino, al cual eran emparentados. Sus pensamientos eran verdaderos y grandes en todo (…). Mas cuando el elemento divino disminuyó en él por causa del cruzamiento repetido con numerosos elementos mortales, y cuando dominó el carácter humano (…), cayeron en la decadencia».

Interpretación artística de la destrucción de Atlantis, por Rocío Espín Piñar (www.artstation.com/rocioespin).

Interpretación artística de la destrucción de Atlantis, por Rocío Espín Piñar (www.artstation.com/rocioespin).

Según W. Raymond Drake, «Rudolf Steiner, un discípulo de Goethe, redactó una detallada historia de la Atlántida describiendo el conflicto entre los seres espirituales y los luciferanos, los magos blancos y negros, cuya perversión de las fuerzas ocultas trajo los cataclismos para la Atlántida».

Hay muchas narraciones y leyendas sobre el fin de este continente. Y ellas coinciden en la afirmación de que los atlantes eran muy avanzados y conocían aparatos que nosotros consideramos modernos, tales como la televisión y los objetos voladores. Otros acreditan que la inmersión de la isla fue causada por una especie de «guerra nuclear» entre los seguidores de los «dioses» y los rebeldes que se juzgaban capaces de dominar fuerzas gigantescas de la naturaleza. Y hay los que achacan todo a una catástrofe natural, como la caída de un meteoro o de un gran terremoto.

De cualquier manera, todo apunta a que los atlantes sabían de la proximidad de su fin y cuidaron de extender su conocimiento para otras partes del mundo. Eso explica por que existen tantos puntos en común entre las culturas del Egipto, de la Mesopotamia y de las Américas.

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 6 comentarios
Comentarios
nov 29, 2017
7:36
#1 MLB:

yo siempre me pregunte por que no creen en la version de las pinturas rupestres o en las versiones de la antiguedad??, que ahora nos imaginemos extraterrestres, es normal ya que esta en nuestra cultura desde niños tenemos juegos con platos voladores, pero que un hombre prehistorico imagine algo asi es inverosimil, si no vio algo semejante para el serian dioses merecedores de un dibujo importante, ademas esas versiones ridiculas de que vienen a conquistar el planeta con fines belicos…..lo hubieran hecho cuando el hombre formaba un 2% de los habitantes actuales y sin ningun metodo defensivo, tan necio y arrogante es el ser humano moderno o prefiere no pensar, asi todo esta bien y sigue luchando por dinero y someter a otros bajo su mando, con vision de tunel

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dic 1, 2017
2:23
#2 HORACIO..:

todolo que existe ahora……ya existio en el pasado..! y la historia se repetira nuevamente….Rudolf Steiner fue un genio….hasta hoy siguen escuelas con sus conceptos…saludos

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dic 1, 2017
10:09
#3 Roberto I. Santander G:

Comparto plenamente el contenido y mensaje del análisis planteado. es mas creo que cuanto mas rápido OFICIALICEMOS estas conclusiones y las masifiquemos en todos los medios, estaremos aproximándonos hacia una HISTORIA MAS….. creible, lógico y POSIBLE….

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ene 14, 2018
6:24
#4 M.Rosa.G.:

Desde luego, cuando piensas en lo inmenso que es el Universo, y lo pequeñita que es la Vía Láctea, el Sol, la Tierra, y no digamos nosotros, te das cuenta de que tiene que haber criaturas inteligentes en el Universo sí o sí. Otra cosa es que hayan llegado hasta nosotros, porque a estas alturas de la movida, aún no lo ha confirmado nadie. Pero que, haberlas, haylas!.

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ene 14, 2018
6:33
#5 M.Rosa.G.:

La pena es que no aprendemos. Se perdieron maravillas en los incendios de las Bibliotecas. Y hoy, los fanáticos, siguen destruyendo (qué se habrá destruido en Siria, que es la cuna de la civilización, en Afganistán…). Sólo podemos especular. Pero, digo yo, si vinieron seres de otras civilizaciones en el Universo en el pasado ¿no podrían echarnos una manita en el presente? porque vamos mal, muy mal, pero el ser humano tiene grandes cualidades, si somos educados para el Bien. Merecemos la pena, si alguien nos ofrece un poco de ayuda.

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jul 11, 2018
22:22
#6 jorge F. Lara Oña:

hace muchos años un grupo de científicos de USA y Alemania, Inglaterra entre otros fueron preguntados sobre la posibilidad de que en el universo vivan otras culturas, de formas diferentes, pensantes, pacíficos, violentos etc. llegando a sostener que esa posibilidad era lo más corriente. Dos de ellos -en ese tiempo- sostenían haber tenido conversación con seres extraterrestres, que eran muy pacíficos y que habían llegado para , de acuerdo a un plan, ayudarnos. Pero que en sus análisis llegaron a la conclusión terminante de negar toda ayuda técnica, producción, medicina etc. etc. simplemente porque comprobaron que toda la humanidad eramos totalmente bestias. Y se iban sin esperanza alguna. Posiblemente comprobaron la serie de quema de libros y cuanta maldad humana.

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