Una región de seres y criaturas fantásticas puebla las selvas, montañas, cuevas y ríos de Honduras, uno de los países menos conocidos de Latinoamérica y que, quizá por ello, preserva todavía tradiciones y costumbres ancestrales. Viajando a través de este país se pudo recoger relatos sobre la existencia de estas misteriosas criaturas interdimensionales, así como información facilitada por algunos reconocidos folcloristas. A pesar de que la llegada de la civilización ha truncado muchas de estas tradiciones, aún hoy existen remotas aldeas donde los campesinos recuerdan historias insólitas y lugares en los que estos seres parecen pervivir.

EL SISIMITE

Los relatos sobre el sisimite, el yeti tropical hondureño, se remontan a 1912.

Al igual que sus parientes de las nieves, el yeti del Tíbet y el bigfoot de EEUU y Canadá, el sisimite es otra de esas criaturas que aparecen de la nada y desaparecen del mismo modo. Según el investigador hondureño Jesús Aguilar Paz, el sisimite o itacayo deambula por las altas montañas y habita en inaccesibles cavernas, alimentándose de frutas silvestres, de la misma manera que sus parientes cercanos de México y Argentina, el peludo y el ucumar respectivamente.

“Estos monstruos secuestraban a mujeres, y se las llevaban a sus cuevas. Se dice que de esta unión nacieron hombres-simio”. Aún se comenta en los pueblos de las montañas la historia de una mujer que logró huir del escondite donde vivía con un sisimite.

Según cuentan, la criatura la persiguió cargando con los tres hijos que habían tenido en común y enseñándoselos a la madre. Ésta logró cruzar un río mientras la bestia, desde la otra orilla, le mostraba a los pequeños para lograr atraerla. Al parecer, los intentos del sisimite no surtieron efecto, de tal modo que, enfurecido, arrojó a los niños al agua y perecieron ahogados.

El fraile italiano Federico Lunardi, uno de los más importantes estudiosos de la cultura hondureña, asociaba esta criatura al dios Chac de los mayas, “el que sostiene el cielo, el dios del agua”. Según Lunardi, la creencia popular sostiene que en el interior de una de estas cuevas, en una pared, están grabadas “la mano con sus dedos” y varias huellas que habían dejado los sisimites que acudían a media noche a la caverna para afilar sus uñas en la roca.

EL COMELENGUAS

Comelenguas, un ave gigantesca cuya cola, similar a una serpiente, envolvía a las reses hasta estrangularlas para después arrancarles la lengua.

En los años 50, en Nacaome, al sur de Honduras, una misteriosa criatura causaba pavor a los lugareños. En Literatura oral de la Zona Sur (Tegucigalpa, 1996), Karen Ramos y Melissa Valenzuela describen cómo varios campesinos observaron un ave gigantesca sobrevolando las haciendas de dicha localidad. Según estos mismos testigos, al día siguiente de los avistamientos se encontraron algunas reses muertas en extrañas circunstancias. Un campesino asegura que vio cómo la criatura atacaba a un toro usando su cola, semejante a una gruesa serpiente, para estrangular al animal y, finalmente, arrancarle la lengua. Sin embargo, esta descripción no concuerda con otros relatos en los que se asegura que el misterioso animal, bautizado con el descriptivo nombre de comelenguas, no dejaba signos de violencia tras sus ataques. En aquella época, muchos hacendados se quejaban de la pérdida de ganado vacuno. Invariablemente, las reses aparecían muertas, con la lengua cortada de raíz y las quijadas dislocadas. También se recogió informaciones semejantes a miles de kilómetros de distancia en el estado de Goias (Brasil). Los casos ocurrieron en los años 40 y presentaban características similares a los que tuvieron lugar en Honduras. Estas mutilaciones recuerdan a las que han sido relacionadas con el fenómeno OVNI o con el ya célebre chupacabras.

Un pariente cercano al comelenguas es el pájaro-león, que atemorizó a los habitantes de la región de Sabanagrande. Según la tradición, esta bestia, descrita como un ave de grandes dimensiones y pico enorme, devoraba o enloquecía a quienes tenían la desgracia de cruzarse en su camino.

EL TIMBO

Timbo, criatura profanadora de tumbas que se alimentaba de cadáveres.

A principios de siglo XX, un molesto visitante merodeaba por los cementerios de la región de Sabanagrande y Texiguat. Se trataba del timbo, una criatura profanadora de tumbas que se alimentaba de cadáveres y que también era conocida como sacamuertos o comemuertos. Dicho ser, de aspecto similar a un perro de hocico pronunciado, caminaba sobre dos patas, poseía un vientre abultado y pelaje rojizo. A esta inquietante descripción se añadían unos brazos extremadamente largos y unas enormes garras que le servían para arrancar raíces y cavar sepulturas.

EL PICUDO

Las criaturas de hábitos sanguinarios han sido una presencia constante en las zonas rurales de Honduras. En el antiguo cuartel de Texiguat se aparecía a los soldados el picudo, animal parecido a un perro aunque de cabeza semejante a la de un cerdo. Todavía hoy, muchos habitantes de la ciudad recuerdan los relatos que describían las andanzas de esta criatura que succionaba el fluido vital de los soldados dormidos. “Se cuenta que les chupaba la sangre a través de la boca sin que los infortunados llegaran a despertarse. Después enfermaban y morían a los pocos días”, dijo Juan Avellano Díaz, de Trujillo, que vivió muchos años en Texiguat.

“Mi padre vio al picudo en el cuartel. Disparó contra el animal y, de repente, apareció otro que era aún más grande. Papá despertó inmediatamente a los soldados, pero ya era demasiado tarde; los picudos lograron escapar”, asegura Juan Avellano.

Según explican Karen Ramos y Melissa Valenzuela, la última vez que apareció el picudo fue en 1937, en vísperas de Semana Santa. “Siempre le hacían tiros pero nunca le pegaban – relató un testigo a las autoras – , entonces, unos soldados que eran más vivos curaron (bendijeron) las balas. Mire que esta vez le dispararon y le pegaron, y entonces la huella de sangre del animal iba derecho a la poza de Barraituca y de ahí se tiro (el animal)”.

Publicado el 30 de enero de 2010 Sin comentarios
Etiquetas: , , , , , , ,

¿Te gustó lo que acabas de leer? ¡Compartilo!

Facebook Digg Twitter StumbleUpon Delicious Google+

Artículos Relacionados

 0 comentarios
Sin comentarios aún. ¡Sé el primero en dejar uno!
Dejar un comentario