Por primera vez desde 1946, un grupo de científicos franceses ha examinado los fragmentos de dientes de Adolf Hitler que se conservan en Rusia y estableció la fecha exacta de su muerte.

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«Podemos detener todas las teorías de la conspiración sobre Hitler. No huyó a Argentina en un submarino, no está en una base oculta en la Antártida o en el lado oscuro de la Luna», afirmó el jefe del grupo de expertos franceses, Philippe Charlier.

En marzo y julio de 2017, el servicio secreto de Rusia, el FSB y los archivos estatales rusos, autorizaron a un equipo de investigadores examinar los fragmentos del dictador, por primera vez desde 1946. A parte de la dentadura, los investigadores también examinaron un fragmento del cráneo del dictador y encontraron que es totalmente igual a la radiografía del cráneo de Hitler, hecha un año antes de su muerte. El cráneo mostraba un agujero en el lado izquierdo que con toda probabilidad fue causado por el paso de una bala.

El estudio confirma la opinión, generalmente aceptada, de que Hitler murió el 30 de abril de 1945 en su búnker de Berlín con su compañera Eva Braun, pero también arroja nueva luz sobre las causas exactas de la muerte, según Charlier. «No sabíamos si había usado una ampolla de cianuro para suicidarse o si se trataba de una bala en la cabeza. Probablemente, fueron ambas cosas», apuntó el investigador.

El análisis de los dientes no reveló ningún rastro de pólvora, lo que indica que no se suicidó poniendo un revolver en su boca. Lo que si se halló fueron «depósitos azulados en uno de sus dientes falsos, que indicarían una reacción química entre el cianuro y el metal de la dentadura».

¿Craneo de mujer?

La información obtenida por los científicos franceses contradice un análisis practicado supuestamente sobre el mismo cráneo en 2008. Aquel año, el arqueólogo estadounidense Nick Bellantoni viajó a Moscú y, tras haber conseguido un permiso especial, y no sin engrasar algunas manos, fue llevado a un edificio donde los supuestos restos le esperaban. Una hora tuvo el científico para estudiar el trozo de hueso, guardado en una caja por más de 60 años. Según él, logró conseguir una muestra de ADN, que llevó a una colega suya de la Universidad de Connecticut.

Linda Strausbaugh fue la responsable de analizar el ADN. Se encerró en su laboratorio durante tres días, y al final anunció a Bellantoni sus conclusiones: el trozo del cráneo analizado no podía pertenecer a Hitler, pues el ADN pertenecía a una mujer de entre 25 y 40 años.

Sin embargo, las circunstancias irregulares en que fueron obtenidas las pruebas hicieron que no fueran tomadas como una evidencia de lo que algunos documentos (incluyendo del FBI y de la CIA), historiadores y teóricos de la conspiración afirman tajantemente: que Hitler escapó y falleció plácidamente en Sudamérica.

Fuente: Phys.org. Edición: RT.

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