La reina egipcia desapareció de improviso de los registros históricos poco después de la misteriosa muerte de Tutankamón. Ahora, el egiptólogo Zahi Hawass cree haber encontrado su tumba en el Valle de los Reyes.

Respaldo del trono enchapado en oro de Tutankamón. Se ve al joven rey junto a su esposa Anjesenamón con la corona de Gran Esposa Real prodigándole cuidado.

Respaldo del trono enchapado en oro de Tutankamón. Se ve al joven rey junto a su esposa Anjesenamón con la corona de Gran Esposa Real prodigándole cuidado.

Cerca de la tumba del faraón Ay, los arqueólogos encontraron cuatro depósitos de fundación que apuntan a la existencia de una tumba hasta ahora desconocida. Es un indicio claro, porque los antiguos egipcios solían hacer cuatro o cinco de estos escondites o agujeros en el suelo que llenaban de objetos votivos, antes de comenzar a construir una tumba.

«Estamos seguros de que hay una tumba allí, pero no sabemos a quién pertenece», señaló el líder del equipo Zahi Hawass a Live Science.

El mapeo tridimensional de la zona realizado entre febrero y mayo bajo la dirección de Gianfranco Morelli con una técnica geofísica de resistividad eléctrica de positrones ERT también reveló anomalías conductoras en la roca donde Hawass ha identificado los depósitos de fundación.

Valle de los Reyes, necrópolis del antiguo Egipto, en las cercanías de Lúxor.

Valle de los Reyes, necrópolis del antiguo Egipto, en las cercanías de Lúxor.

«El radar detectó una subestructura que podría ser la entrada de una tumba», añadió Hawass.

El famoso egiptólogo, que fue ministro de Antigüedades en el país de los faraones, cree que la tumba podría pertenecer a la joven esposa de Tutankamón que, al quedar viuda en el año 1327 a.C., contrajo de nuevo matrimonio con su abuelo Ay.

La cercanía de esta nueva tumba con la de Ay refuerza esa idea, aunque habrá que esperar a las futuras excavaciones.

Poder y conspiración

Anjesenamón fue la tercera de las seis hijas de Akenatón y de la Gran Esposa Real, Nefertiti. Aparece en muchas representaciones, acompañada siempre de sus padres, así como de sus dos hermanas mayores. Se cree además que, en un cierto momento de finales del reinado de su padre, se casó con él​ e incluso se habla de la existencia de una hija nacida de este incesto real.

Sea como fuere, a la muerte de su padre, contrajo matrimonio con el príncipe Tutankamón,​ hijo y sucesor de Akenatón, convirtiéndose así en la Gran Esposa Real, en 1327 a.C.

Ay, consejero de Akenatón y posteriormente de su hijo, llevando a cabo la ceremonia de «la apertura de la boca». Escena presente en la tumba de Tutankamón.

Ay, consejero de Akenatón y posteriormente de su hijo, llevando a cabo la ceremonia de «la apertura de la boca». Escena presente en la tumba de Tutankamón.

El paso por la historia de esta reina egipcia fue breve. Al quedar viuda cuando Tutankamón murió —sospechosamente— en el año 9 de su reinado, se casó con su abuelo Ay y luego desaparece de los documentos egipcios. Esto ha hecho pensar que ella pudo ser la reina viuda que escribió una carta a los hititas, los acérrimos enemigos de los egipcios, solicitando un príncipe con el que casarse y con el que se convertirían en la nueva pareja real.

La repentina subida al trono de Ay ha hecho pensar que fue tras desbaratar aquella insólita conjura, y es lógico que la reina viuda Anjesenamón fuese silenciada e incluso eliminada por su traición. Una traición, dicho sea de paso, que contrarrestaría otra perpetrada por el propio Ay, quien ha sido acusado por algunos historiadores de haber asesinado al joven Tutankamón —hijo de un faraón considerado hereje— para subir al trono.

De pertenecer esta tumba recientemente descubierta a Anjesenamón, tal vez se revele finalmente el misterio de su desaparición de los registros históricos.

Publicado el 20 de julio de 2017 Sin comentarios
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