CONSPIRACIÓN GUBERNAMENTAL

Independientemente de si la hipótesis extraterrestre es sólida o no, Mack opina que existe una conspiración gubernamental para impedir que el público conozca más sobre el fenómeno OVNI. Y lo dice sin pelos en la lengua: “Mi punto de vista sobre el gobierno es el siguiente: me imagino que si yo fuera un general de alto rango en la Fuerza Aérea, digamos, y mi tarea consistiera en proteger los cielos, la Guerra de las Galaxias y todas esas cosas, y me enfrentara con una tecnología capaz de superar en todo a cualquier procedimiento conocido por nosotros, literalmente capaz de darnos vuelta como un guante, entrar y salir de nuestro espacio aéreo, atravesar la pantalla de radar (y ya he visto esas fotografías tomadas con tiempo, donde aparecen dieciocho líneas zigzagueantes y en un segundo el objeto ha desaparecido), y hasta secuestrar gente que está durmiendo en su cama… Si todo eso sucede y estamos literalmente indefensos, digo, yo, como general de la Fuerza Aérea, le presentaría toda esa información al Presidente. El Presidente, claro está, me preguntaría: ‘General Fulano, ¿qué podemos hacer frente a esto?’, y yo le contestaría: ‘Con nuestra actual tecnología, señor, no podemos hacer un pepino y, lo que es peor, ellos están tratando de obtener información constantemente. ¿Qué debo hacer?’. Y el Presidente diría: ‘Bueno, veamos. Por supuesto que no podemos anunciar públicamente que hay extraterrestres en esas dichosas naves, y que entran y salen de nuestro espacio aéreo como quieren, y que se llevan a nuestra gente, y que no podemos hacer nada. ¡Pero estamos trabajando en el tema! ¡Es poco serio aterrorizar al pueblo! Por lo tanto (sigo fingiendo ser el Presidente), no podemos reconocer que eso existe. Así que simplemente neguémoslo’. Y como resultado de todo esto, el gobierno se encuentra en un aprieto: por un lado, tiene que negar el hecho; por otro, necesita impedir que la población tenga acceso a la información de que él dispone. Y eso es lo que produce la sensación de que estamos ante una conspiración”.

Mack continúa: “Pienso que la cosa es tan sencilla como acabo de presentársela al mundo: ningún gobierno comprende el tema mucho mejor de lo que podemos entenderlo usted o yo. Y como no hay manera oficial de encarar el dilema, el gobierno no puede cumplir con su tarea específica. Si su responsabilidad es proteger a la población y no está capacitado, de enterarnos, ¿confiaríamos en él?”.

No obstante, Mack confiesa que siente cierta simpatía por el gobierno. “Si mi tarea fuera proteger nuestro espacio aéreo y no pudiera hacer nada mejor que eso, quizá yo tampoco lo admitiría… En algún otro momento me gustaría charlar sobre una política del ser en la sociedad, y sobre quién decide qué es real y qué no lo es en una determinada cultura. En verdad, es sólo un porcentaje muy pequeño de la población el que determina las cosas. Es algo similar a lo que sucedió cuando la Iglesia dominó los cultos paganos en Europa. Aunque el cristianismo se convirtió en la religión oficial, el pueblo siguió, más o menos privadamente, con sus cultos paganos. Algo parecido sucede ahora: el 70 o el 80 por ciento de la población puede creer en los OVNIs, pero el oficialismo científico dice que no existen. En consecuencia, no existen. Se acepta que el asunto es sólo una respuesta a una cuestión empírica, pero yo pienso que en gran parte es también una cuestión política”.

John Mack insiste en que nuestra humana negación reside en que “nos hemos escindido demasiado del mundo del espíritu” y exhibe permanentemente una cita literaria que es algo así como su brújula profesional:

“En el fondo, es un único coraje el que se nos pide: enfrentar lo más extraño, lo más singular y más inexplicable que podamos encontrar. El hecho de que la Humanidad se haya portado cobardemente en ese sentido le ha hecho un gran daño a la vida: las experiencias que denominamos ‘visiones’, el conjunto del llamado ‘mundo espiritual’, la muerte y todas esas cosas tan estrechamente ligadas a nosotros, han sido apartadas de la vida hasta tal punto por nuestras defensas cotidianas que los sentidos con los cuales podríamos atraparlas se nos han atrofiado. Y esto, sin hablar de Dios.” Firmado: Rainer Maria Rilke.

“Si usted fuera Dios y estuviera tratando de llegar a la mente occidental”, concluye Mack, “no podría hacerlo sino a través de aquello que se presenta en nuestra realidad física, porque no tenemos los sentidos adecuados para conocer otra cosa. Lo que Rilke dice es que esos sentidos se han atrofiado, esos sentidos a través de los cuales el mundo, todos nosotros antes del siglo XVII, conocimos las verdades del espíritu, que están más allá de lo material. Hemos perdido esos sentidos: tal es el precio que pagamos para ser los ‘amos del universo’. Nos hemos despojado de gran parte de lo que éramos, de las capacidades que la naturaleza nos regaló. Y resulta irónico ahora que esta grosera y sorda ‘invasión ET’, este fenómeno de los secuestros que se mete en nuestros sentidos, esté obligando a alguna gente (los secuestrados) a abrirse llenos de terror frente a nuevas realidades. Pero si ellos sienten ese terror, imaginémonos el que vivirán quienes enfrenten ese fenómeno en el futuro, después de haber dicho mil veces: ‘¡Qué disparate!’. De acuerdo: no disponen de los medios para relacionar todo esto con su noción de realidad y no pueden aceptarlo simplemente porque el fenómeno no coincide con su visión de la vida. Pero por favor, no nos cerremos las puertas a nosotros mismos: es inhumano.”

SECUESTRADA POR OVNIS, BAJO HIPNOSIS

Consultorio de Budd Hopkins. Carol y Alice, otra abducida, van a llegar pronto. Mientras Budd y John Mack las esperan, hablan sobre la experiencia de Carol en el parque estatal de Virginia Occidental. A Mack le llama la atención el hecho de que Carol volviera del secuestro sin su bombacha. Budd le asegura que la falta de una prenda de vestir como ésa no es nada raro, que él ha tenido otros casos de mujeres abducidas que volvieron sin esa prenda o, más extraño todavía, con los calzones de alguna otra mujer.

IZQ: John Mack junto a Budd Hopkins. DER: Ted Bloecher, David Jacobs y Budd Hopkins.

IZQ: John Mack junto a Budd Hopkins. DER: Ted Bloecher, David Jacobs y Budd Hopkins.

Mack le pregunta a Budd si sospecha que estos fenómenos puedan tener algún otro origen que no sea el declarado, aclarando además que al decir “extraterrestre” emplea un término genérico para referirse a lo que sea. Budd responde que está convencido de que no se trata de fenómenos autoproducidos, y que con Carol y Alice no tiene dudas previas.

Publicado el 11 de diciembre de 2005 Sin comentarios
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