Moulton Howe sugiere que verdaderos ET podrían estar manipulándonos genéticamente desde hace miles de años, haciéndonos alcanzar los importantes objetivos que logramos. Mack opina: “No sé qué remiendos se han hecho en nosotros, pero si existe una energía proveniente de alguna fuente ignota y que está conectada con nosotros, ¿son otros seres? Hay una dimensión interesante en todo esto, sobre la que discutimos mucho con Budd Hopkins y Dave Jacobs: me llama la atención el hecho de que parece haber una coincidencia muy especial entre el investigador y la persona que vive la experiencia. De modo que lo que puede ser la estructura típica de un secuestro para Dave Jacobs, puede no serlo para, digamos, Joe Nyman o yo mismo. Las personas que viven la experiencia parecen elegir al investigador que coincida con su caso”.

Esto remite a la posibilidad de que las presuntas abducciones estudiadas podrían ser sólo producto de una “cosecha cerebral conductista” por parte de los hipnólogos o investigadores de OVNIs, es decir, que en base a traumas francamente terrenales se “fabrique” aquello que se quiere descubrir. “Yo no participo de esa posición”, dice Mack. “Veamos lo que le pasó a X durante una regresión hipnótica: el tipo aullaba y se sacudía allí, en mi diván. ¡Era terrible! Gritaba: ‘¡Te mato! ¡Te rompo el culo! ¡Fuera de mí!’, lloriqueando y teatralizando su lucha para apartar a los seres. Después, despierto, sollozó: ‘Le aseguro, John, que el trauma de todo lo que hicieron con mi cuerpo, la toma de muestras de esperma, la parálisis y todo eso, no fue lo que más me aterrorizó. ¡Lo más duro fue la destrucción de mi noción de la realidad si llegaba a aceptar la realidad de esas criaturas!’.

”A menudo, lo último que los secuestrados se atreven a hacer es mirar a los seres a los ojos. Saben que si los miran directamente tendrán que reconocer su presencia, porque la transmisión de energía es tan intensa que ya no se puede negar la realidad de esas criaturas. Y entonces tienen que admitir que hay cierta fuerza, cierto poder, ciertos seres, sean lo que fueren, que chocan frontalmente con la representación de la realidad que siempre hemos sostenido.

”No hay nada a lo que la gente se aferré más que a su idea de qué es real, qué existe, cómo está construido el mundo. Y si todo eso se pone en tela de juicio, la gente se aterroriza. Y por eso aparecen las resistencias.”

¿CIENCIA HUMANA O ARROGANCIA?

Mack siente un gran respeto por la ciencia occidental, que nos liberó de pestes y enfermedades, nos dejó alimentar a poblaciones que de otro modo habrían muerto de hambre, nos dio la oportunidad de conocernos más gracias al transporte y las comunicaciones electrónicas, nos permitió caldear nuestras viviendas en invierno o protegemos de las fieras. Los triunfos concretos de la ciencia son palpables y, por cierto, derivaron en la idea de un gran dominio intelectual sobre la naturaleza. Sin embargo, produjo también cierta arrogancia en las escuelas de pensamiento que nos permitieron alcanzar ese dominio. “Y es la arrogancia la que nos lleva a quebrar nuestro equilibrio con la naturaleza”, insiste Mack, quien arriesga que el enigma de los secuestros por OVNIs podría desempeñar alguna función correctiva.

“No digo que este fenómeno haya sido concebido intelectualmente para restablecer el equilibrio, pero curiosamente parece funcionar como contrapeso de aquella arrogancia al señalarnos que no somos los amos de la naturaleza. Y resulta atinado que aparezca exactamente ahora, cuando estamos a punto de corromper la vida con nuestras toxinas y con la destrucción de las selvas tropicales y la contaminación de los mares. Por lo tanto, confío en la tarea de hacer conocer este fenómeno, que tiene la gran posibilidad de desarmar esa arrogancia suicida de nuestra especie.”

Pero hay una cuestión más obvia: si los ET sienten la urgencia de detener nuestra necia destrucción, ¿por qué no intervienen en forma directa e inequívoca? “Yo no digo que sean ellos los que sientan esa urgencia”, responde Mack. “Podría ser como si la totalidad de la cosa tuviera cierta… vida propia, no sé”. ¿Sugiere el experto que el universo es un organismo viviente del cual la Tierra no es sino una parte? “Podría ser que todo formara parte de algún… ¿plan divino, quizá? Perdón, pero la gente habla de Dios en la iglesia y realmente no cree que haya un designio divino. Es lo que sucedía con Juana de Arco: estaba bien que hubiera reglas referidas a Dios, siempre y cuando nadie estableciera una conversación directa. ¡Muchos fueron quemados por eso!”.

Thomas Berry, el progresista teólogo católico, habló de la Tierra como del más refinado ejemplo de la Creación, pero vivimos escindidos de cualquier proyecto espiritual que trascienda nuestra propia materialidad. “Fui educado como el más riguroso de los materialistas”, confiesa Mack. “Siempre pensé que estábamos solos en este universo sin sentido, sobre esta roca verdosa con plantas y animales, y que estábamos aquí para dar lo mejor de nosotros, y que al morir todo se acaba. Pero este fenómeno me ha sacudido e intrigado. No, no es como si Dios interviniera en los asuntos de la Humanidad. Esa sería una concepción infantil de lo religioso porque, después de todo, nadie detuvo el holocausto nazi, ni las grandes hambrunas, ni las plagas ni la bomba atómica. Pero, ¿y si la destrucción del planeta no estuviera permitida? ¿Y si el agente corrector fuéramos nosotros mismos? En otras palabras: podría ser nuestra transformación la que se está produciendo aquí. ¡Es posible que no sean ‘ellos’ quienes estén haciendo algo! ¡Podría ser que la novedad esté penetrando nuestras almas y que seamos nosotros quienes estemos frenando la destrucción!”.

A Mack, un abducido le dijo: “Es como si las mariposas volvieran para impedir que las orugas sigan comiéndose indiscriminadamente los árboles”, pero él sigue afirmando que “nuestra noción de ‘nosotros’ y ‘ellos’ es incorrecta: corresponde a la idea de un ‘afuera’ que va a afectamos sin considerar que hay una conexión interior entre nuestra psique en evolución y el mundo exterior. Yo también caigo en esta trampa. Pero toda idea de algo ‘extraterrestre’ es una manifestación de nuestro pensamiento dualista. También nosotros somos ET en cierto sentido: nuestras psiques no están confinadas a la Tierra”.

En los Estados Unidos, no pocos investigadores han llegado a la conclusión de que los OVNIs son naves espaciales tripuladas por seres extraterrestres, y que esos seres existen en nuestra realidad material y son los que realizan los secuestros. Señala Thomas E. Bullar que “esta tesis coincide con una experiencia compartida más que con fantasías personales o estudios culturales. No nos preocupemos del porqué. La ‘explicación ET’ funciona. Satisface a los creyentes que buscan una respuesta coherente al fenómeno de los secuestros, y sólo al precio de aceptar una única premisa: su origen extraterrestre”. Y David Jacobs sostiene que “ningún sistema de pensamiento ha presentado pruebas a favor de que esté sucediendo otra cosa que no sea lo que los mismos secuestrados han denunciado”.

Hoy, a cualquier teoría se le opone una solución insatisfactoria. Si el fenómeno de los secuestros es considerado desde el punto de vista de la psique, nos enfrentamos con materiales extremadamente raros, y desde una hipótesis extraterrestre tomada al pie de la letra, se amplía nuestra noción del universo físico y sus propiedades hasta más allá de los límites convencionalmente aceptados. Enfrentados con estos dilemas, algunos ovnílogos (especialmente Jacques Vallée y Karl Brunstein) escriben sobre la penetración de nuestra realidad por parte de “mundos paralelos”, incluso provenientes de otros universos. Vallée sostiene que “el fenómeno OVNI es la prueba de la existencia de otras dimensiones más allá del espacio-tiempo. Los OVNIs pueden no venir del espacio ordinario sino de un multiverso que nos rodea por todos lados”.

“Lo que resulta interesante”, puntualiza Mack, “es que los mismos secuestrados son, con frecuencia, poco preparados científicamente y en gran parte desconocedores de escritos y teorías que luego revelan bajo hipnosis: sólo entonces muestran una concepción que habla de la penetración en su conciencia de otras dimensiones, más allá de nuestra conocida realidad limitada por el espacio y por el tiempo. Muchos de los secuestrados a los que entrevisté tienen la impresión de que hay alguna otra inteligencia exterior a la nuestra que está actuando, y a la que sienten responsable de la creación de nuevas formas de vida, de la alteración de su propia conciencia y de afectar las nociones humanas básicas de la realidad.”

Uno de sus pacientes, por ejemplo, le informó: “Cuando los vemos llegar, es como si aparecieran a través de un decorado teatral o una pantalla de cine. Cuando han llegado, los vemos como una imagen común proyectada en la pantalla. Cuando se acercan, es como si alguien encendiera una luz muy fuerte desde atrás de esa pantalla, que borra toda la escena. Eso que percibimos como pantalla cinematográfica y que llamamos ‘realidad’, ellos lo ‘queman’ para atravesarlo, demostrándonos que es sólo una proyección, una representación de la realidad”.

Publicado el 11 de diciembre de 2005 Sin comentarios
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